Crítica Friends

Friends

Del situacionismo al humor, de la realidad hacia el extremo agridulce de saber que realmente nos puede ocurrir, de sonreír porque sabemos que la situación rememora alguna experiencia de nuestras vidas. Friends reluce ante nuestros ojos como un asiento que mimetiza, que nos permite ver aquello que seguramente queremos pensar o hacer en compañía, aquello que verdaderamente queremos ver en nuestro día a día. Porque, efectivamente, el extrovertido humor de Friends es tan cercano como la vida misma.

La función de los personajes es notablemente acertada, cada personaje tiene un perfil guionizado que permite al espectador diversificar su prioridad narrativa y emocional, despertando en diferentes personas diferentes emociones. De tal manera, aunque todos los personajes están plagados de humor, las situaciones representan a la perfección esa comuna de amistad con sus recovecos e ideas levemente contrarias que conforma el típico grupo de amigos obcecados en alcanzar sus sueños, sus expectativas, de superar los obstáculos tan cotidianos de la vida.

Como bien hemos estudiado, Friends entabla sus situaciones en localizaciones reiteradamente conocidas para el espectador, ya no solamente porque sean entornos tradicionalmente cerrados tan popularmente usados en las sitcoms con finalidad de optimizar sus recursos, sino porque son lugares que en nuestro día a día también son templos sagrados; nuestros especiales puntos de encuentro donde quedamos con nuestros amigos para contar “las batallitas”. De tal forma, la misma imagen de ver a Joey y Chandler tirados en el sofá sin más durante tanto tiempo representando la natural pereza que nos embauca un día cualquiera con los colegas en casa, o el típico bar-cafetería donde habitualmente quedamos para desconectar del día a día con nuestros colegas… Estos son los entornos que hacen al espectador sentirse inmerso en la vida de seis personas que, si bien no conoce, parece conocer de toda la vida gracias a sus nítidas experiencias gratamente extraídas de cualquier vida convencional.

Esta serie está hecha para disfrutar de los pequeños placeres de la vida, de buscar la otra cara de la moneda en nuestro día a día. Capítulo tras capítulo empezaremos a sentir como, realmente, todo aspecto de la vida tiene un punto medianamente gracioso e incluso podremos decir algún día “Esto ya lo he visto en un capítulo de Friends”, mientras empezamos a coger cariño a personajes que perfectamente podrían ser nuestros mejores amigos, los vecinos de en frente, los compañeros de la universidad o futuras personas venideras. Y es que ¿Quién no se ha sentado a montar un mueble y, después de estar enfrascado durante media hora, se ha quedado con cara de tonto al no entender el plano? Este no es sino uno de los cientos de momentos que nos hará vivir Friends.

Friends

Y aunque se trata de un humor creado en torno a una gran ciudad en Nueva York, no deja de ser un proyecto de sitcom exportable en su totalidad; el uso gesticulado de sus personajes (como bien sabemos, absorbidos de la esencia teatral), situaciones cercanas al espectador pero dotadas de elementos humorísticos que tienden a exagerarlas (este elemento es ya un punto clave en cualquier sitcom moderna), personajes controvertidos y con diferentes ideas que crean situaciones dispares e incentivan momentos absurdos.

Un cóctel molotov de emociones donde juegan a las cartas el amor, el entorno laboral, el placer de la compañía, el amor incondicional, los obstáculos y las peculiaridades de la extensa ciudad de Manhattan junto con una sensación de afrontar cualquier realidad, sea cual fuere, en un decoro de humor que por medio de esa gran cercanía al espectador, nos hará reír con una verdadera felicidad en el corazón.

El tratamiento del guión lo veo indispensable en Friends, la adaptación al género de la comedia de dichas realidades tan habituadas a la vida pero con matices tan llevados al extremo que, aún con su excelsa exageración, bien consiguen recordarnos a cualquier momento de nuestras vidas o a obstáculos “chorras” que un día agrandamos en nuestra mente pero que posteriormente nos dimos cuenta de que eran meras tonterías, es el gran potencial de esta sitcom; te vamos a contar la vida como realmente es, con sus barreras, con sus puñaladas, pero siempre afrontables desde la sonrisa de saber que, con la compañía adecuada, todo el dolor puede ser un mero recuerdo gracioso.
Igualmente, destacan una red de personajes planos que siempre tratan de aportar su punto de vista e impresiones sobre las situaciones que presenta cada capítulo, y esa es realmente la magia de Friends, ese combo de ideas que los personajes tienen la ocurrencia de recomendar en un margen extremista que ciertamente nos embauca por su humor y que nos hace empatizar más con el personaje que tiene que cargar con la absurda idea de sus amigos (o empatizar más con las burdas propuestas de estos alocados personajes).

Friends

Otro elemento destacable de la serie es la parodia de otros formatos televisivos, es decir, situaciones que incorporan de alguna manera elementos de otros géneros y que son convertidos en objetos de burla y humor por parte de los personajes. Ello lo vemos explícitamente en este capítulo piloto, particularmente en la escena en la que el grupo de amigos está visionando una telenovela en la televisión. En esta situación vemos como, en comuna, satirizan el aspecto narrativo de las telenovelas en el que se dramatizan las acciones y los conflictos, en los que convencionalmente hay giros drásticos en los acontecimientos y ocasionan agresiones fueras de tono. “Voto que la tire escaleras abajo (…)”, posteriormente todos gritan apoyando la proposición y celebran cuando la mujer la empuja para que ruede por las escaleras tras una discusión seguramente amorosa.


En definitiva, Friends ha sabido ajustarse a las nuevas tendencias modernas utilizando gags cotidianos, mostrándonos situaciones reales del día a día que harán sentirnos afortunados de haberlas vivido o incluso de querer vivirlas a fin de encontrar esas risas en la gran compañía de nuestros amigos. Esa cercanía, esa calidez tan personal y perfectamente extrapolable a nuestras vivencias, esa frescura que marcará posteriormente a nuevas series contemporáneas es sin duda el gran aporte de Friends tanto al género sitcom como al apartado personal de nuestras experiencias más felices.

No hay comentarios:

Publicar un comentario