Crítica Mad Men

Mad Men Wallpaper

Mad Men nos sumerge en un mundo dominado por la esencia retrógrada y materialista hacia una concepción femenina donde el hombre lleva las riendas por medio de una constante farsa emocional, un dominio machista patente en actitudes y lenguajes que dejan ver cómo, la aparente “sutileza” por parte del hombre, converge en una finalidad-objeto fruto del deseo. Pero este punto de inflexión no hace sino acrecentar el protagonismo de la mujer, que se muestra como una fuerte y potente latencia de fortaleza social, sosteniendo grandes pilares “antes sostenidos” por los hombres. De tal manera, llevar un negocio, cuentas empresariales o cualquier tarea financiera puede ser realizada por cualquier mujer; la fortaleza de la oprimida mujer por convenciones sociales se filtra para hacer frente al machismo masculino mediante su progreso en todas las esferas de la vida.

La gran baza de Mad Men es su tratamiento publicista ligado a la psicología social que denota los estratos fragmentados del pensamiento New Yorkino de los años 60; publicistas competitivos que aíslan sus vidas sentimentales para fomentar sus impulsos de negocio, dejándose llevar por sus nociones estrictas de trabajo y relegando cualquier vía convencionalmente humana de lo que denominamos “vida”. El amor, el matrimonio… Meramente aparecen como sentimientos maquinados por seres superiores que manipulan los sueños humanos; los publicistas.

Es graciosa la “jugarreta” que nos consiguen colar. Donald Draper inicialmente se muestra como un personaje con deseos de asentar la cabeza, de seguir las normas estrictamente pautadas. Así parece mostrarse cuando se sincera haciendo creer a su amante que deberían asentar su relación. Además, muestra una gran educación cuando Pete sobrepasa sus palabras con Peggy, incluso cuando ella acude a su propio despacho para insinuarse carnalmente. Pero a posteriori averiguamos que nuestro personaje lleva consigo un “Pozo negro” en el que tiene una amante a pesar de estar casado y tener hijos, dejando ver que, la figura del hombre Mad Men  no es más que una cara de impulsos que mediante una tapadera oscila entre pasión, extrema devoción laboral, enormes prejuicios sexuales respecto a la mujer, y una longeva lista de infracciones moralmente opuestas a la era contemporánea. Nada es lo que parece, así lo muestra Mad Men; hombres con una oscura cara sumergida que no puede ocultarse para siempre en ese “Pozo negro”.

Mad Men Personajes

Pero lo que más atractivo me (nos) parece es la ineludible apertura de género en cuanto a protagonismo, no es una serie tradicionalmente de corte masculina, sino que el protagonismo femenino adquiere gran importancia en el transcurso narrativo (gran diferenciación respecto a series anteriores enfatizadas en hombres). “Solo si le demuestras que tipo de chico eres, sabrá qué tipo de chica ser”. “No te agobies por toda esta tecnología (…). La diseñaron para que la pudiera usar hasta una mujer”. Frases que denotan una sociedad retrógrada que muestra la faceta dominante del hombre en su relación con la mujer; las mujeres deben ser para el hombre, con indiferencia de sus pretensiones.

Elemento  realmente atractivo que ocasiona un posicionamiento ambiguo en el que el espectador puede coger asiento, es decir, al mostrar actitudes dispares entre sí, la audiencia puede dar mayor o menor protagonismo a ciertos personajes en función de los roles que apoye. De esta manera, surgen conflictos laborales que parecen posicionarse entre la postura “Mujer vs hombre” a raíz de una fuerte oposición de ideas.  En voz de Don Draper hacia la directora de la prestigiosa empresa de ropa Menken; “Esperaba que fuera un hombre”. Volvemos a reiterar constantes argumentos que no hacen sino recordar su verdadera impresión sobre las mujeres; personas ubicadas profesionalmente en labores domésticas, labores de secretaría (donde recibir órdenes) y alejadas de complejas labores del progreso tecnológico, intelectual y social, “Meras acompañantes sin pretensiones”. Pero la figura de una mujer enormemente intelectual cuyo dominio cultural, así como sus fuertes pretensiones, que consigue destacar por encima del hombre y refleja un progreso social es constante en Mad Men, tal y como denota la directora de la empresa Menken; “No me interesan las amas de casa”.

Al igual que la postura machista está presente a lo largo de Mad Men, otro rasgo fundamental es la tendencia alcohólica de la sociedad New Yorkina; las secretarias guardan botellas de whiskey como elemento clave en su ámbito laboral ante plausibles “emergencias”, los publicistas se codean entre ellos casi con una continua copa en la mano, no hay reparos en beber antes de una reunión clave para el transcurso de la empresa… “¿Bebemos después de la reunión o antes?”.

Mad Pen Personajes

Si el alcohol es un elemento fuerte en Mad Men, el tabaco y los cigarrillos son sus fieles escuderos. La publicidad comercializa mentiras por medio de eufemismos que, si bien son verdad, también son mentira. A pesar de las fuertes penalizaciones que están comenzando a extenderse en New York sobre la mortalidad a largo plazo del tabaco, a causa del alquitrán y la nicotina, Don Draper vuelve a hacer uso de su naturalizado don para atentar contra las inspecciones que ratifican que el tabaco es mortal y consigue desviar su atención para potenciar las ventas de Lucky. Y es que este elemento es clave en Mad Men, continuamente muestra esa pretensión de una vida extremista y maravillosa que todos querríamos tener; una vida impulsiva y emocional, sin reparos ni consecuencias. Una vida que nos permita ser aquello que, por miedo a las infracciones, dejamos de querer ser, una dinámica por atracción de sensaciones. La atracción no se relega en esta serie, es por ello que nuestros protagonistas tienen amantes mientras están comprometidos, cometen adulterio sin reparos y viven una vida que no sigue las pautas convencionales, pues ellos consideran que la vida convencional ha sido creada por hombres publicistas, “Hombres como nosotros”.


Mad Men no es sino una alabanza a la pasión aislada de consecuencias, una imagen de vida perfecta que todos creemos desear pero no queremos tener realmente, y esto es perfectamente mostrado por medio de las represalias internas que los personajes sufren ante las erróneas cadenas desatadas. Si quieres ser un personaje elegante, con estilo, que domina cualquier situación y cuyo éxito en la vida es visible a distancia, olvídate de vivir como quieren que vivas los demás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario