Mostrando entradas con la etiqueta Metamorfosis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Metamorfosis. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de febrero de 2015

Estado del no retorno

No hay peor sensación que girar en torno a un agujero negro, sabiendo que el punto de no retorno deja caer su guillotina sobre tu cabeza. Muerta la impresión, nula la idea. Un día partiste de lo simple alzando tus hazañas como algo productivo, al anochecer rompiste en pedazos cada sílaba y partitura creada, porque la perfección siempre te atormenta. Y la perfección no te dejará vivir, porque es inalcanzable, pero tú no piensas así, y el concepto realmente te ofende.

Ese pequeño momento entre la grandeza y la ruptura, un fino equilibrio entre el poder y la decadencia. Y sabes perfectamente a que me refiero, porque la inseguridad y el fracaso siempre han sido tus mayores enemigos. Durante un año jugarás a sostener una piedra con tu mano, el siguiente a sostener un menhir con tu espalda, y finalmente acabarás por sostener un templo con la lengua. Recordarás el final pero no el principio.

Imagínate caminar por un cubículo cubierto de espejos, vertical y horizontalmente, reflejos de un reflejo que un día fueron una imagen original. Una composición compleja fruto de la suma finita de tu conciencia, una conciencia que no descansa, que necesita dar de sí una imagen infinita. Y eso es, la perfección es incomprendida por su complexión, finitamente incomprendida, infinitamente entendida.

Cuando más absorbes más te exiges, porque no te duele el hecho que da sustento al fallo, sino haber fallado, porque sabes que nunca fuiste nadie y eso te atormentará siempre. Y dolerá partir de lo simple para alcanzar lo complejo, porque la esencia de la ignorancia y lo primario quedará perdida en el tiempo, y el tiempo hará de ti una persona del no retorno; cuanto más aprendas, más complejo serás, y no podrás volver a sentir ni crear lo que un día pudiste. Ahora, lo que un día amaste por ser tuyo será marginado en tu mente por haber subido escalones en el conocimiento, porque no hay peor sensación que girar en torno a un agujero negro, sabiendo que el punto de no retorno deja caer su guillotina sobre tu cabeza.

jueves, 12 de febrero de 2015

Tempo (<)

“Cada segundo que daba por perdido era una piedra más en su bolsillo. En un principio pensó no molestarle el peso, era insignificativo. En cambio, al cabo de los años, las piedras comenzaron a ejercer su peso. Tal era el punto, que la respiración se balanceaba en un quiero y no puedo. Atemorizado por el peso de los años, intentó encontrar solución. Probó a vaciar día a día sus bolsillos, las piedras rodaban y con ellas caían sus problemas. Pero el balance era negativo, cada hueco que dejaba era ocupado a mayor velocidad. Agobiado por un mar de peso, se estremeció arrepentido, y aguardando su final, empezó a añorar  el tiempo que siempre tuvo y nunca dio por perdido.”