jueves, 12 de febrero de 2015

Tempo (<)

“Cada segundo que daba por perdido era una piedra más en su bolsillo. En un principio pensó no molestarle el peso, era insignificativo. En cambio, al cabo de los años, las piedras comenzaron a ejercer su peso. Tal era el punto, que la respiración se balanceaba en un quiero y no puedo. Atemorizado por el peso de los años, intentó encontrar solución. Probó a vaciar día a día sus bolsillos, las piedras rodaban y con ellas caían sus problemas. Pero el balance era negativo, cada hueco que dejaba era ocupado a mayor velocidad. Agobiado por un mar de peso, se estremeció arrepentido, y aguardando su final, empezó a añorar  el tiempo que siempre tuvo y nunca dio por perdido.”

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