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lunes, 22 de junio de 2015

Lucha Onírica

Estaba recostado en aquel laberinto nocturno que mi mente siempre construía, levantando murallas cubiertas de vidrieras para protegerme de un enemigo insistente que miraba a través, pero que a pesar de percibir el temblor de mi mirada, no apreciaba mi existencia.

Caminaba lentamente dejando caer su único dedo sobre las vítreas paredes, dejando un surco entre el polvo y las cenizas que enfocaban toda imagen visualizada desde uno u otro lado. No creo que tuviera intención de buscar algo, ni si quiera parecía saber que deambulaba en un laberinto, tan solo caminaba sin rumbo arrastrando su dedo por las largas cristaleras que conformaban la estructura.

El caso es que, muy a mi pesar, yo tampoco entendía cómo ni por qué había acabado en aquel lugar, ni si quiera recordaba cuando fue la primera vez que viví la experiencia. Una cosa sí tenía clara; no era la primera vez que me encontraba atrapado en aquel lugar. A pesar de que las paredes eran transparentes, el ciclo era infinito, mi mirada se perdía entre la profundidad y era imposible visualizar salida alguna. De un remoto exterior solo podía percibir el cielo.

Descubierto el laberinto por la ausencia de una superficie, el cielo tampoco generaba sensación de distensión, al contrario, el colorido verdoso sesgado por nubes contaminadas generaba una sensación de agotamiento e intranquilidad que ofrecía barra libre de náuseas.

Puesto que mi mente no podía cavilar ninguna meta ni patrón coherente para evitar adentrarme y desorientarme en aquel entramado, seguir a aquella “persona” me parecía lo más entretenido.

Era curioso, a pesar de ser un laberinto, todo parecía comunicarse a la perfección para abrir un camino predeterminado a conectar mis pasos con aquella figura. Veía su sombra caminar paralelamente a mi vía, en ocasiones solo miraba el surco que su dedo dejaba en el cristal, siguiendo la línea con mi mirada como si quisiera comunicar algo. Cuando el pasillo dejaba de ser recto, la figura seguía caminando hasta la bifurcación hasta chocar contra la pared. Unas veces seguía caminando hacia adelante y tras insistir se giraba para seguir caminando,  pero otras veces colisionaba con el cristal con tal impacto que creaba un boquete perfectamente tallado en la pared, sin fragmentos ni retazos generados por la típica ruptura de un cristal.

A pesar de parecer inconexo, empecé a pensar que debía tener algún significado, pues cuando el laberinto parecía bifurcarse de forma que no pudiera seguir a aquella figura, aquel ser reventaba a su paso la pared y todo volvía a fluir con normalidad.

Lo que tampoco entendía era el por qué de su dedo frotando constantemente el laberinto polvoriento. La única idea que acudía a mi mente era que aquel surco fuera una forma de reconocer el terreno, una mera señal para saber por dónde ha caminado y no perderse en sus propios pasos. Pero aquella idea me parecía ridícula, el ser no se inmutaba en ningún momento, no mostraba faceta alguna de un ser humano; no se cansaba ni postraba su figura un solo centímetro, tampoco parecía que respirara o mostrara cansancio. Cualquier humano cesaría su marcha para barajar opciones si lleva mucho tiempo andando, o al menos, giraría la cabeza como acto involuntario de estar perdido y querer buscar una salida desesperadamente.

Ni denotaba intención de buscar algo en aquel remoto lugar ni tampoco parecía molestarle mi presencia acosadora. Quizás fuera una máquina diseñada para buscar una salida en aquel laberinto, pero, en ese caso, tampoco entendería como apareció en el mismo punto de partida que yo.

No mantenía una noción exacta del tiempo que llevábamos caminando, pero seguramente rondaría en torno a un par de horas. Todo lo que no le ocurría a él me ocurría a mí; me empezaba a encontrar fatigado, los párpados atosigaban mis pasos y mis fosas nasales luchaban contra el polvo para poder respirar, pero la alergia y el cansancio aminoraban mi marcha considerablemente. Pese a actuar como algo inhumano,  parecía estar jugando conmigo, pues cuanto más aminoraba la marcha, más aceleraba sus pasos aquel longevo dedo.

Pero no ocurría nada anómalo, solamente caminaba mecánicamente sin pararse o girar la cabeza. Esto comenzaba a cansarme, cuanta más distancia recorría, más nervioso me ponía mirar la sombra entre el polvo de los cristales.

Intentaba atrapar algo que me había atrapado aprovechando mi ignorancia. Si su papel era hacerme perder el tiempo, lo estaba consiguiendo. El tiempo no tenía valor alguno en aquel lugar. En cierto modo no era novedad para mí, la palidez de aquella figura era lo menos desconocido allí. “Si hubiera estado aquí me acordaría, al no ser (que fuera) un sueño”.

El verdadero silencio no es aquel que se da cuando estás solitariamente inmerso en ti mismo, el verdadero silencio es aquel que forma parte de alguien que intenta hablarte pero no puede, o que ni si quiera lo intenta, de manera que tu presencia solo genera más silencio. Si una imagen vale más que mil palabras, un mero silencio puede narrarte el final más complejamente descriptible posible.
Si al menos esa figura emitiera algún sonido, el silencio no agobiaría tanto. Un silencio claustrofóbico que solo acrecienta la sensación de estar acompañadamente ahogado. Es una sensación demasiado incómoda.

Inmerso en mis pensamientos no me había percatado de que esta sección era notablemente distinta al resto de segmentos ya transitados;  el final de mi pasillo enlazaba, con un giro, el pasillo de mi amigo caminante. Diría que estoy nervioso, pero la verdad, el cansancio ya no distingue más allá de su egoísmo. Si desde el principio había estado inquieto y enormemente agobiado, ahora simplemente estaba “desenchufado”.

Realizado el giro, una breve recta separaba mis pasos del esperado reencuentro. Y allí estaba aquella figura; caminando decididamente haciéndome creer que aún no se había percatado de mi presencia (por supuesto, aquel dedo seguía con su repetitiva rutina). Curiosa la percepción de mis ojos; en la distancia frontal la nitidez era impecable, pero conforme me acercaba, el contorno se difuminaba y emborronaba. “Tiene forma humana”.

Aunque tiene forma humana, solo es visible su contorno, el contenido del mismo parece ser un aleatorio color extendido a modo de relleno. Incluso diría que tiene el mismo “cabezón” que yo.

Y ahora es cuando lo veo todo claro, a pesar de ver cada vez más desenfocada su imagen.  Me hubiera sorprendido su inteligencia de no ser porque ya había identificado su origen.  Estaba en el punto en el que (no) quería estar. Estaba en el punto al cual él (no) quería atraerme. Por primera vez, conscientes los dos de saber qué ocurriría, continuamos caminando esperando encontrarnos. Cuando le vi levantar el brazo usado tan fervientemente para pasear su dedo por aquel terreno…  Cuando le vi actuar por primera vez de forma humana…  fue entonces cuando, tranquilamente complacido, cerré los ojos mientras estrechaba mi dedo a su encuentro. Sonreí sabiendo que ocurriría, no era la primera vez que me había olvidado (perdido) de mí mismo.

Al fin pude decir(me)le; “buenas noches”.

miércoles, 22 de abril de 2015

Composición "Eternal Paradox"

En esta ocasión hago un inciso para mostrar una composición que forma parte del EP en el que estoy trabajando individualmente titulado "The Port Of The Insomnia. A New Path Between Leafs". Se trata de un EP de temática neoclásica con fusión de estilos y técnicas propias de la Post-modernidad musical, como el Metal Progresivo, Tapping o Sweep Picking. Los instrumentos clave están conformados por la inclusión de guitarras acústicas, violines y teclado. Mi finalidad es fusionar la estética clásica a través de conocimientos modernos de la música progresiva; progresiones de compás, cambios de tempo, evolución de melodía y estructura, etc.

Se trata de una versión demo de la canción"Eternal Paradox", que combina guitarras acústicas y violines. En cuanto a calidad se refiere, no es la versión definitiva, espero poder grabar con calidad el EP en un futuro cuando tenga los recursos suficientes.

domingo, 22 de febrero de 2015

Equilibrio Emocional

Las piezas nacen y crecen al tacto de mis ideas, el roce es tan sensual como una insignificante luz roja en un umbral de oscuridad, si parpadeo desaparece, por ello es conveniente que la atrape al instante. Trasmutar en palabras lo imposiblemente descriptible es realmente una blasfemia propia del ignorante, tuve suerte de vivir la experiencia.

Coger el lazo y atar suavemente con un nudo aquel mal que merodea mi conciencia, ardua tarea que es convertida en un juego de niños cuando las manos se deslizan, porque las manos crecen como si de memoria fueran portadoras. La mayor experiencia sensorial que el cuerpo humano ha podido crear con sus manos, la mayor descripción de emoción alguna existente.

Convergen impactos, secuencias invisibles que componen una emocional película, se apagarán las luces si no ruedo el pensamiento a tiempo. La virtud del momento se halla en su imprevisible patada, dolerá si pilla en una ocasión adversa a la intención que genera, pero es tan bella la sensación que surge de la nada, que el corazón se acelera intentando marcar el compás como si de teoría musical comprendiera. Miles de señales que apuntan en direcciones distintas en una misma ciudad, miles de emociones que golpean a través de códigos.

A veces, llorar es necesario. En otras ocasiones, simplemente me despierta en medio de la noche queriendo salir a pasear un rato. Y eso es lo bello del instante, que nunca sé cuando llamará para despertarme. Ciertamente, a nadie le gusta que le despierten a media noche, pero ella no atiende a razones, ni siquiera me deja dormir una vez que me ha alcanzado, aunque solo alcance una mínima parte de mi conciencia.

No sé decirle que no, ella permite creerme un dios de manera efímera, y esa sensación que siempre se desvanece es un ciclo vicioso que compensa cualquier hora o día invertido. Porque al igual que viene se va; esa sensación es poco duradera y no atiende a esperar, porque dejar que me espere sin atraparla es perderla.

Ella no sabe nada de la vida, apostaría a que ni si quiera sabe nada de mí, pero cada vez que aparece me cambia. Aunque se marche, permanece de forma indefinida, y para no saber nada de la vida, me ha sabido mostrar quién soy de verdad.

En cambio, es un arma de doble filo, siempre viste de empatía. Para ella no existen dos caras en una misma moneda. Si estás herido no te cura, incluso puede agrandar la brecha, pero aunque suene inverosímil, nunca lo hace con mala intención. Conforme maduro, ella madura. Su presencia sirve para recordar imágenes que un día cayeron olvidadas en mi memoria. La mecanización de sus ideas me hace crecer como persona, siempre me enseña a recordar las emociones y afrontarlas, aunque engloben las que un día fueron despedidas y llantos.

Elipsis temporal de emociones, acompañante fiel durante mis largas noches de inquietud. Porque ahí está la magia; el poder de mostrar sin hacer uso del sentido humano que cualquier arte necesita, la magia de hacer que la complejidad técnica suene a simple armonía... Un equilibrio rompiéndose en pedazos mientras la música juega su papel de estructura.


jueves, 19 de febrero de 2015

Estado del no retorno

No hay peor sensación que girar en torno a un agujero negro, sabiendo que el punto de no retorno deja caer su guillotina sobre tu cabeza. Muerta la impresión, nula la idea. Un día partiste de lo simple alzando tus hazañas como algo productivo, al anochecer rompiste en pedazos cada sílaba y partitura creada, porque la perfección siempre te atormenta. Y la perfección no te dejará vivir, porque es inalcanzable, pero tú no piensas así, y el concepto realmente te ofende.

Ese pequeño momento entre la grandeza y la ruptura, un fino equilibrio entre el poder y la decadencia. Y sabes perfectamente a que me refiero, porque la inseguridad y el fracaso siempre han sido tus mayores enemigos. Durante un año jugarás a sostener una piedra con tu mano, el siguiente a sostener un menhir con tu espalda, y finalmente acabarás por sostener un templo con la lengua. Recordarás el final pero no el principio.

Imagínate caminar por un cubículo cubierto de espejos, vertical y horizontalmente, reflejos de un reflejo que un día fueron una imagen original. Una composición compleja fruto de la suma finita de tu conciencia, una conciencia que no descansa, que necesita dar de sí una imagen infinita. Y eso es, la perfección es incomprendida por su complexión, finitamente incomprendida, infinitamente entendida.

Cuando más absorbes más te exiges, porque no te duele el hecho que da sustento al fallo, sino haber fallado, porque sabes que nunca fuiste nadie y eso te atormentará siempre. Y dolerá partir de lo simple para alcanzar lo complejo, porque la esencia de la ignorancia y lo primario quedará perdida en el tiempo, y el tiempo hará de ti una persona del no retorno; cuanto más aprendas, más complejo serás, y no podrás volver a sentir ni crear lo que un día pudiste. Ahora, lo que un día amaste por ser tuyo será marginado en tu mente por haber subido escalones en el conocimiento, porque no hay peor sensación que girar en torno a un agujero negro, sabiendo que el punto de no retorno deja caer su guillotina sobre tu cabeza.

domingo, 15 de febrero de 2015

Insomnia



Canción utilizada, "Eternal Paradox", compuesta por mí.
*Falta una "s" en "Restlesness" de la primera imagen.

1. Introducción

Siempre he sido partícipe de la base clásica del arte en todas sus vertientes, la magia del primer contacto ante la inexistencia de estilos, conceptos, perfiles y, por ende, la magia de la composición intuitiva y fuente de la nada ante la inexistencia de pautas consolidadas. Por ello me decanté por la elección de “La gran tradición del foto-reportaje”, en tanto que ese hedor clásico y cubierto por la prueba de autores que se lanzaban a la aventura me hace identificar más nostalgia en sus obras. A pesar de que podemos partir de un elemento que a priori destaca por su sencillez, es decir; cuando hablamos de coger nuestra cámara y lanzarnos a fotografiar elementos cotidianos como paisajes, interiores o figuras arquitectónicas, pensamos que es tarea sencilla dada su composición ya preestablecida. Pero ello choca con la realidad en tanto que, precisamente por esta condición, el fotógrafo debe adecuar más matices a su obra para hacer chocar lo que se ve con lo que de verdad se puede llegar a ver, ello depende de la maestría del autor. Estuve buscando varios autores con la esperanza de que alguno se asemejara a alguna de mis ideas, no obstante, conceptualmente no encontré a ninguno (en cuanto al bloque se refiere), pero bien si pude encontrar a autores que me parecieron interesantes por su acervo fotográfico y por su estilo definido.

William Klein, me atrajo esencialmente por su composición cinematográfica a la hora de afrontar sus proyectos fotográficos. Que quiere decir esto; la maestría del autor radica en una percepción psicológica capaz de atribuir a la composición fotográfica una fina capa de esencia cinematográfica, de tal manera que una imagen tenga el poder de asimilar la información  de una instantánea tomada de un film, teniendo el poder de narrar historias a través de composiciones denominadas por ello como “fotográficas”. A mi parecer esto es más complejo de lo que pude prever, pues crear una composición cinematográfica significa adecuar muchos de los elementos que un proyecto cinematográfico puede conllevar a un instante. Ello significa que tenía que tener un mayor control, por ejemplo, de la iluminación al tratarse de un proyecto de interior.

 Mi proyecto, como posteriormente desarrollaré en su total complexión, trata un tema recóndito en la mente humana y que nos afecta a todos en una pequeña dosis. El objeto del foto reportaje no ha sido ningún exterior ni elemento arquitectónico como personaje principal ni fuente de transmisión informacional. El objeto del proyecto ha sido mi hermano, que ha debido adoptar distintas poses para distinguir distintas fases que van unidas por un hilo conductor argumental; el proyecto fotográfico cuenta una historia. El conjunto fotográfico no está hilado por las herramientas técnicas que lo componen, ni tampoco por un apartado visual ni ejes de composición, está hilado porque, en conjunto, narra una historia, y, con ello, me acerco al tratamiento de la composición fotográfica desde la perspectiva fílmica. A su vez, los planos acuden antes a las necesidades de una composición cinematográfica que a las necesidades de una composición fotográfica. 

El proyecto fotográfico no tiene un elemento fijo del que tomamos fotografías, sino que tiene un verdadero protagonista que nos intenta transmitir sus inquietudes y su meta dramática, así como una fuerza antagonista, de manera que está conformado por tres bloques,  tal y como define el paradigma de Syd Field; introducción del personaje en el ambiente, así como su meta dramática, una fase de desarrollo o nudo, destacada por una crisis, y, finalmente, el desenlace y el correspondiente clímax.

2. Hipótesis

Quiero mostrar la fase del sueño en sus distintas etapas (más bien del no-sueño), concretamente, del impacto causado por el insomnio durante su extensión y la dualidad antagónica del sueño profundo y del cansancio en una sola imagen compuesta, representando la angustia;  haciendo un paralelismo de la pesadilla que encarna una noche inquieta y que evoluciona a una vivencia real del día a día. El sueño delimita nuestra realidad cognitiva y nos limita en el día a día, el sueño controla nuestras emociones hasta puntos inquietantes y he de ahondar en el problema que puede suponer no controlar la fase onírica y llevar una vida insana de sueño.
La historia consistirá en describir una fase del sueño normal y la prolongación del insomnio con todas sus consecuencias (enormemente depravadas y degradadas como si de una pesadilla se tratase). Es decir, transformar la realidad en una pesadilla, con sus dos caras; la del sueño y la del insomnio (pesadillas reales e indistinguibles). He decidido tratar este tema porque siempre me ha interesado por mi aproximación al objeto de estudio. Son muchos años cargando con un fuerte insomnio prolongado, a veces constante, a veces inestable. Pienso que es un tema que, a pesar de lo insignificante que puede parecer, afecta enormemente en el ritmo de la vida y en la dinámica de muchas personas. No es un problema aislado, sino que sé que hay un gran porcentaje de personas afectadas por dicho problema.
La exageración es un recurso increíblemente útil para dejar huella en el espectador, contar una historia llevada al exceso brinda la posibilidad de contar consecuencias de hechos reales que podrían ocurrir sin estar realmente mintiendo. La historia del proyecto fotográfico es real, en tanto que es una experiencia personal. Relata el impacto del insomnio ante la desesperación de haber sido tratado por especialistas y ver como la medicación no mejora la situación, pero si consigue empeorarla, llevando la experiencia a un grado extremo de desesperación.
En relación al apartado artístico y conceptual (independientemente de la composición cinematográfica), si tuviera que definir el impacto visual y el perfil de tratamiento, encasillaría el reportaje en un tono oscuro y gore, surrealista en gran parte. Jugar con el desenfoque, con la oscuridad, tonalidades lumínicas rojizas, con el quemado de blancos e imágenes intensamente retocadas, ha hecho del resultado un tanto oscuro, en una línea que conceptualmente no es de agrado para todos, pero en ningún momento se trata de un resultado desmedido ni atípicamente horrendo a la vista.


3. Desarrollo del tema

Como ya comentamos anteriormente, escogí la figura de William Klein y su labor fotográfica desde la perspectiva cinematográfica. En primer lugar, cabe encuadrar la descripción conjunta en cuanto a paralelismo se refiere sobre el trabajo de William Klein, para posteriormente desgajar el contenido individual de cada imagen, su repercusión, técnica y rasgos característicos. En su mayoría, el contenido de W.K destaca por la selección de un protagonista o varios protagonistas que recrean una escena, es decir, entablan una acción a través de objetos, conexión de miradas o movimientos perfectamente congelados que permiten identificar que algo ocurre dentro de la imagen. No se trata de meros modelos que posan buscando su mejor perfil ni exaltando un conjunto estilizado de ropa en combinación con el entorno. El paralelismo de mi obra, partiendo de esta base, gana sincronía con W.K, puesto que los elementos que he decidido combinar en cada imagen no están puestos de manera estética, sino que tienen una finalidad narrativa.
Aunque he seguido el modelo de W.K, hay un elemento de la imagen que no he imitado y que se opone totalmente a todas sus obras; el colorido. La inmensa mayoría de sus obras eran reveladas en blanco y negro. Mi conjunto fotográfico resalta por su tonalidad rojiza, la oscuridad, y, sobre todo, la representación de una escena de interior. Ello se opone a otro rasgo de W.K, y es que, en su mayoría, sus reportajes eran realizados en exteriores. Claramente, aunque imite rasgos e ideas del autor, había que conferir matices personales y marcar un estilo que difiera del original. A pesar esto, he decido imitar el rasgo de la utilización del blanco y negro en una de mis fotos, destacando los objetos que acompañan al personaje tal y como hacía William Klein. Para dar mayor sensación de tratamiento cinematográfico, he añadido bordes negros en la parte superior e inferior, otorgando a algunas imágenes un aspecto típicamente panorámico (en el ámbito cinematográfico). Por último, cabe destacar que le he atribuido gran importancia al montaje y edición del proyecto, teniendo cada imagen algún retoque más que destacable, así como al juego con el desenfoque, que confiere una fina capa de surrealismo y una perspectiva onírica, de inestabilidad. Comienzo a desgranar cada imagen;

3.1. Primera Imagen. Insomnia: Resstlesness.

Esta imagen es el resultado de un triple montaje; tres imágenes tomadas en la misma posición, ángulo y encuadre, pero variando al protagonista. La composición trata de fundir ambas imágenes sobre la original, en la que el niño aparece acurrucado de forma apacible. De esta manera, las otras dos imágenes muestran el movimiento del personaje durante la noche, que se mueve de manera inquieta intentando conciliar el sueño. Un ligero desenfoque sobre la imagen marca una cierta inestabilidad, desequilibrio, intranquilidad.

3.2. Segunda Imagen. Insomnia: Desperation.

En esta imagen juego con una secuencia, de manera que combino dos planos exactamente iguales (misma posición, encuadre y ángulo de imagen) pero puestos de manera correlativa, a modo de un rollo de película. En ella se ve un niño tumbado sobre una mesa, inmerso en la oscuridad. Sobre la mesa encontramos un reloj de arena, que en la primera imagen está lleno, mientras que en la segunda está vacío. Claramente, esto representa el paso del tiempo y la desesperación de ver como éste pasa y el sueño pesa sin descanso. También encontramos dos figuras de madera, que en la primera miran al protagonista y en la segunda miran hacia la cámara. Esto representa el miedo, como el cansancio deteriora la realidad y nos hace ver movimiento y cambio donde, verdaderamente, hay estatismo. Otro elemento surrealista a través de la deformación de la realidad con el paso del tiempo.

3.3. Tercera Imagen. Insomnia: Eternal Paradox.

Composición formada por dos imágenes; la imagen que sirve de base representa un niño sonriente que sujeta un cuadro, indexando la segunda imagen en dicho cuadro. La segunda imagen está ligeramente desenfocada y deformada, mostrando el niño un rostro serio. En la primera imagen el niño sonríe, en la segunda está apagado por el insomnio. Esto viene a representar las dos caras de una misma moneda; el protagonista tiene que vivir el día a día con la carga del sueño, al principio lo ve una mala racha y debe verlo como algo normal e intenta sonreír a pesar de todo, pero el sueño acumulado tras mucho tiempo hace estragos en la personalidad y en la felicidad del protagonista. El protagonista debe sonreír a pesar de estar cansado. La eterna paradoja se produce al estar siempre cansado y al no poder dormir bien nunca.

3.4. Cuarta Imagen. Insomnia: Acceptance.

Esta imagen representa la aceptación del personaje por medio de objetos. Con el paso del tiempo, y, afectado por la desesperación, decide buscar ayuda. Es ahí cuando el médico le receta medicación específica para el tratamiento del insomnio. Por ello, sobre la mesa aparece un set de pastillas. La imagen está en blanco y negro, siendo la composición de objetos un homenaje al estilo de William Klein, jugando con el personaje en un segundo plano desenfocado.

3.5. Quinta Imagen. Insomnia: Disordered Steps.

Composición doble que sitúa dos imágenes correlativas a modo de secuencia. En ella, el protagonista, ante la desesperación de ver como las pastillas no cambian su situación, decide duplicar la cantidad. En la primera imagen se le ve sentado viendo pasar el tiempo, mientras que en la segunda comienza a sufrir alucinaciones, iluminándose la habitación y distorsionándose la realidad. Las pastillas le han dejado en un estado de trasposición de realidad, el estado catastrófico de una droga que adormece el cerebro y funde la realidad en ficción. La primera imagen tiene un leve color rojizo, estando el personaje sumido en la oscuridad. La segunda imagen está quemada, con una tonalidad roja y amarillenta en exceso para representar el cambio.

3.6. Sexta Imagen. Insomnia: Walking Into A New Reality.

Imagen de composición doble por medio de la superposición de dos imágenes. En la imagen base se ve la figura del niño mirando el espejo, desorientado, mientras que la segunda imagen indica el movimiento de apoyar la mano sobre el cristal. La imagen deforma la realidad a través de un leve desenfoque y pintura roja sobre el cristal (como si fuera sangre). La composición está levemente teñida de rojo mientras las velas iluminan con tono amarillento. El personaje sufre alucinaciones y no distingue realidad alguna, y, confuso, toca el espejo para ver si las manchas de sangre en él son reales o imaginarias.

3.7. Séptima Imagen. Insomnia: Lost In Your Own Subconscious.

Única imagen teñida de un fuerte tinte rojo, imagen bañada en oscuridad. En ella, el protagonista está sentado sobre un lateral del baño, con las manos sobre la cabeza, que mirando hacia el suelo. Esta imagen representa la consecuencia del insomnio, como una consecuencia imbatible, imposible de vencer, como algo intrínseco que queda unido al protagonista y formará parte de él para siempre.

3.8. Octava Imagen. Insomnia: Nocturne.

La última es la composición de dos imágenes, pero no superpuesta ni colocadas correlativamente como las anteriores, sino indexadas de manera intermedia. Dos personas aparecen en ella; un niño y un adulto. La cara del niño es seria y contiene sangre en la cara, mientras que la del adulto sonríe. Con el paso del tiempo el niño ha crecido y ha aprendido a convivir con sus miedos nocturnos y ha hecho del insomnio una ventaja en su vida, en vez de preocuparse por adaptar su ritmo de vida a la normalidad del resto. El adulto es el niño de mayor, es decir, mi hermano pequeño me representa cuando era niño. Los miedos que oprimieron al personaje de pequeño le han hecho madurar y lo han convertido en un adulto con conciencia nocturna.


4. Proceso de trabajo

La labor más compleja ha sido la representación de cada escena, teniendo que estar pendiente del parámetro más importante; la luz. Ello ha supuesto el mayor problema, el control lumínico para representar escenas oscuras ha sido un verdadero obstáculo, sobre todo al carecer de focos especiales para la ocasión. He tenido que usar flexos de escritorio para cada escena, regulando las distancias para que la imagen no se quemara o la carencia de luz no afectará al resultado por medio de la odiada granulación.
Pero la tarea que me ha llevado más tiempo ha sido la edición, sobre todo porque las imágenes necesitaban ser editadas en cuanto a que debían ser el resultado de una consecución o composición entre varios elementos.

5. Conclusión

Haciendo un balance general del proceso, desde la consolidación de la idea, la planificación de las imágenes y la composición, he de decir que lo veo un tanto pobre. Cuando escenificaba en mi mente cada imagen todo quedaba perfectamente compuesto; la iluminación rojiza se equilibraba a la perfección con una leve iluminación fría, las sombras eran fácilmente esparcidas por el contorno de los personajes, hasta la nitidez y las posiciones para componer en una misma imagen tras realizar varias tomas quedaban perfectas. El resultado se acerca a lo estimado, es por ello que el resultado me ha dejado un leve sabor amargo. De los fallos se aprende, el próximo proyecto que tenga facciones similares en la estructura y la temática deberé tener más cuidado con la iluminación y no utilizar papel transparente rojizo sobre la luz para esparcir todo de rojo (es más conveniente meter el color rojo en la edición), pues ello volvería afectar en el resultado de manera negativa.


6. Bibliografía