jueves, 3 de diciembre de 2015

El Noble Arte de La Nada

–Ten cuidado Miles, cualquier paso sincopado podría desenfrenar una repentina carrera para evadir nuestra muerte, y quiero tornar con la cabeza bien asentada, aunque sea para degustar el aliñado equolis que tan ardua labor requiere en la cocina y que nuestra madre lleva toda la tarde estrujando.

–Siempre igual de llano Statione, aún no creo que me ofrecieras pasear más allá de la explícita y marcada valla que separa nuestra humilde choza del vasto páramo natural.

–No entiendo por qué me infravaloras hermano, sólo soy responsable y consecuente con las palabras de padre. Para una vez que quiero fraccionar el legado fidedigno que me he ganado durante estos años y ahora el valeroso Miles se convierte en un sucio pastor de ingrems tembloroso porque un hambriento ursem le ha acorralado.

–Te esfuerzas por parecer el genio de la familia, y ni si quiera creo que tus palabras encuentren significado alguno en ese yunque que tienes por cabeza.

–Al menos este yunque sirve para moldear conocimientos, y fíjate, ni si quiera el fuego consiguió ahumar mi ingenio y astucia aquella noche que casi hiciste arder nuestros preciados ojos.

–No doy crédito, eres incapaz de coser con tu ingenio ese par de labios que producen en mí ciclos homicidas en cada palabra que dañinamente esbozan.

–Mientras tu cerebro se esfuerza por encontrar una respuesta mínimamente desafiante, intenta centrarte al menos en la labor de encontrar lo que llevamos horas buscando. Por cada palabra que sueltas, se escapan mis insignificantes ganas de haberte traído aquí conmigo.

–Como bien dice el refranero petreo “el verdadero desafío es superado cuando el corazón del guerrero muestra sus heridas con fortaleza y alza su dolor como advertencia de resistencia”.

–Página 67 del bestiario petreo ¿Has vuelto a coger uno de mis libros Miles? Si apenas sabes leer nuestro idioma, hermanito.

–Cállate, lo vi en tus anotaciones.

–Bueno, bueno. No perdamos más el tiempo con estas palabras invisibles y encontremos las preciadas flagus. Ya me estoy imaginando las palabras de padre “Mira por donde, el estudioso Statione y el tozudo Miles volviendo orgullosos de una aventura infantil”.

–Más bien lo imagino así “¡Leila, trae el amorata-ojetes!”.

–La verdad es que quiero mucho a padre, pero cada vez que nos tumba sobre las espinas del jardín y nos golpea insistentemente, me dan ganas de ir a la librería, arrancar cada hoja de mis más de 50 libros, y metérselas una a una por su culo.

–Sigo sin entender que hacemos en este páramo vegetal hablando del ojete de nuestro padre. Por favor, centrémonos, que la noche acecha como wolfgang en vela cuyo sofisticado olfato no puede dormir ante tanta cercana presa.  

–De verdad, deja de coger mis libros. Ni si quiera tiene coherencia lo que dices. Primero, los wolfgangs no duermen por la noche, segundo, deja de coger mis libros. Si seguimos divagando por este páramo llegaremos al lago de las kirlas, y, aunque por una parte arde en mí la oportunidad de demostrar lo que leo en mis libros, no me gustaría corroborar la leyenda de dicho lago.

– ¿Qué ocurre allí? ¿Se aparean fervientemente los treeks a la luz de la luna llena?, ¿O quizás sea un baño clandestino dónde vas cada noche a sacudírtela mientras madre y padre duermen? De ser así, hay que estar desesperado para andar a la deriva tanto tiempo para sacudirse la antorcha.

–Si se supone que he de rebatir tales tonterías… Siéntate en aquel pedrusco mientras intentas hacer uso del trozo de madera  que tienes por cabeza. 

–Mejor madera que hojarasca entintada.

–No sé si sabrás lo que son las kirlas Miles, aunque, realmente, no sé por qué se pluraliza la palabra, dicho así parece que se traten de monstruitos o seres de una misma raza.

–Céntrate, que si al menos vas a contar algo interesante me gustaría que no te explayaras con tus  memeces.

–Tal y como cuentan las historias de media noche,  dista de hoy en el tiempo un doloroso amor que se cobró una vida. Una joven, habitante del poblado vecino de Enmiure, se hallaba enamorada de un apuesto muchacho que trabajaba en la herrería local con su padre. Digamos apuesto por decir algo, pues se rumoreaba por aquel entonces que dicho muchacho se aferraba a cualquier pierna suelta que encontraba en la noche.

–Lo que viene siendo un triunfador, como yo vamos.

–No sé dónde encuentras triunfo en utilizar a las mujeres como pañuelo de quita y pon, pero bueno, el tema es que el joven herrero embaucaba a las jóvenes y las llevaba al lago que antes te comentaba. Y como bien piensas, una vez usadas las mujeres por él, eran enterradas en un umbral frío y de desprecio en el que los puercos tenían más valor que las mujeres.

–Ya me estoy viendo el típico triángulo amoroso; el puerco, el herrero y la joven. Todo muy erótico, sí señor.

–La joven, estando perdidamente enamorada del herrero, se dejó embaucar hasta aquel lago que tienes en la punta de tus ojos. Pero pobre de ella, pues pensaba que podrían estar juntos para siempre.

–Típico de las mujeres, tras un polvo ya están maquetando vidas perfectas fruto de ensueños irrisorios y novelescos, aunque luego quieran seguir desempolvando sus alerones calenturientos.

–Eres un burro, que lo sepas. Normal que la gente extrañe encontrar parentesco alguno entre tu figura y la mía. Por dónde iba… Ah sí. La mujer, obsesa en su mundo de romance empedernido (que en verdad era ilusión de su propia mente, pues según leí el herrero no se comprometió en ningún momento a salir con aquella joven) comenzó a seguir al herrero a todas partes a fin de comprobar si eran ciertos los rumores. Y efectivamente, llegó la noche clave en esta historia.

–¿La noche en la que por fin te callabas?

–Casi pero no. La noche en la que, en este lago, encontró a su amado sollozando en brazos de otra mujer. Como era de esperar en esta típica historia, la joven salió de su escondite para embadurnar de barro a la arpía que estaba frota que te frota con el “amor de su vida”. No sé como llegaría a pasar, pero, la joven, dolida por todo lo ocurrido, maldijo al herrero gritando “Estaré siempre observándote, día y noche, desde nuestro preciado lago” y…

–Y, cómo no, la joven se lanzó al lago y dejo hundir su figura en el fondo mientras sus lágrimas hacían subir noche a noche el volumen del lago.

–¿Cómo lo has sabido?

–Estaba bromeando, aunque la verdad, era muy previsible. Me esperaba más de tu historia, Station.

–Sí, pero, la mejor parte es esta. Se dice que, noche a noche, se puede vislumbrar la figura de la joven si se deja postrar la mirada hacia el fondo del lago. Incluso se dice que, algunas noches, la joven muchacha sale del fondo del lago para deambular por sus orillas mientras llora en el silencio de la noche, y que no es muy receptiva a encontrar hombres. No hace falta decir qué ocurre si encuentra a un hombre en su preciado lago.

–Un polvete gratuito no estaría mal.

–Desde aquel suicidio de la joven en el lago, se denomina el Lago de las Kirlas. Y supongo que te preguntarás el por qué de kirlas. Pues resulta que, desde aquella noche hasta la actualidad, muchas jóvenes dolidas por sus relaciones amorosas han ido a parar a este lago, dejando sumergir sus cuerpos en su fondo y uniéndose a ese mar de lágrimas ocasionado por cuerpos dolidos…

–Qué bonito pero ¿Eres consciente de que estamos en la entrada de ese laguito tan fantástico que espera a hombres guapos cada noche para estrangularlos?

–Mira el lado bueno Miles, el guapo de la familia eres tú. Yo solo soy el listo.

–Casi que será mejor volver, padre tendrá ya preparado el amorata-ojetes y no quiero perderme tan apasionante evento.

 –Y luego el valiente eres tú, tanta bravía con las mujeres y prefieres elegir el amorata-ojetes de padre  antes que ver a una espectral figura femenina en un lago nocturno.

–No le encuentres el sentido, como bien has dicho, el listo de la familia eres tú, Statione.


viernes, 9 de octubre de 2015

Superposición Irracional; Un Raciocinio Contextual

Más allá del origen mismo del ser humano, nuestras  manos han sabido construir una significación simbólica fruto de la simbiosis de nuestros sentidos, que por una parte nos han permitido adaptar el entorno natural hacia nuestros intereses y manipular la vida en un “antojo racional”, con nuestras carencias reales guiadas por la base instintiva y sobre un contexto racional, en cuanto es aplicada al ser humano como el conocimiento necesario para explicar todo fenómeno circunscrito a toda actividad, la episteme de lo real, siempre bajo nuestro “mundo conceptual”.

La creación de significación nos permite conferir al mundo atributos como lo “real”, lo “mundano” o lo “aparente”. Desde la primera conciencia humana se creó la primera significación de mayor prioridad y trascendencia, o por lo menos, la realidad menos real en la conciencia humana; la encarnación de un ser superior cúmulo de nuestras mayores carencias y virtudes, simbolización perfecta del equilibrio necesario para desenvolver el nudo inexplicable de todo lo observable “La existencia de Dios no es atribuida en sí misma como real, en tanto que es una mera significación creada por y para el hombre. Fuera de tal representación simbólica, la existencia de dicha entidad pierde toda su significación, es por ello, un raciocinio contextual” El concepto de “raciocinio contextual” hace referencia a la elaboración simbólica fruto  de las condiciones espacio temporales que rigen el presente, es decir, toda aquella acepción elaborada bajo el raciocinio que depende de las coordenadas espacio temporales ligadas a las circunstancias históricas, políticas, económico-sociales que adquieren el valor de realidad en sí misma bajo la perspectiva del momento. Una mera construcción simbólica que adquiere la conceptualización de construcción real bajo la conciencia del momento. “Una realidad susceptible de ser superpuesta es aquella cuya explicación solo puede ser entendida bajo las condiciones espacio temporales del momento. Aquella realidad cuya construcción simbólica remite a un marco contextual global y comprensible desde el antes y el después es susceptible de perdurar, es decir, es susceptible de superponer su aspecto real bajo significación construida por el ser humano para adquirir el valor de realidad bajo significación en sí misma”.

Hay dos tipos de realidades; por un lado disponemos de la realidad simbólica, fruto de la construcción regulada bajo la interacción emocional y racional del ser humano, posiblemente entendible por toda conciencia tras desglosar su núcleo teórico, pero inentendible bajo la práctica instintiva, por otro, tenemos presente la realidad existente, es decir, aquella que existe bajo su condición misma de existencia. Es aquella cuya comprensión es irrevocable en toda conciencia, sea explicable teóricamente o manifestada por la práctica. Un ejemplo clarificará lo anterior. Cuando el ser humano observa el entorno e intenta explicar su funcionamiento recurre a la construcción racional y a la asociación de conceptos existentes por sí mismos. Cuando cogemos una manzana y la soltamos, sabemos por la práctica que dicha manzana caerá hasta tocar el suelo. Esta dimensión engloba la realidad existente, aquella que existe por sí misma en tanto que es innegable para todo ser humano. Desde la perspectiva teórica, haríamos alusión a un conjunto de explicaciones en la que entrarían el concepto de gravedad, cuya identificación ha sido fruto de una construcción simbólica por parte de un ser humano. Cuando una persona que desconoce dicha teoría observa caer una manzana, hace alusión a una realidad instintiva, una realidad existente bajo toda condición. Cuando analizamos los procesos que han sido experimentados y que explican la caída de dicha manzana asimilamos la realidad simbólica, fruto de la construcción subjetiva de los elementos extraídos del entorno.

En efecto, Dios no se ha creado, Dios ha sido creado por y para el hombre bajo unas circunstancias que son inentendibles en el “ahora”, es irremediablemente “una realidad susceptible de ser remplazada”  en tanto que sus valores iniciales no pueden competir con las circunstancias del momento. El ser humano creó a Dios en unas determinadas coordenadas espacio temporales condicionadas por las pretensiones, carencias y pensamientos de dicho momento, por consiguiente, sus valores no pueden ser entendidos a medida que la realidad ejerce su irremediable curso y cuyos valores son superpuestos. La condición de Dios dispone de la condición de perfección, por lo menos desde la significación del ser humano. Si bajo dicha condición de perfección ha construido unos valores y los ha integrado en la realidad humana, dichos valores deberán abarcar la condición humana desde toda concepción espacio temporal, es decir, Dios debería haber establecido unos valores que pudieran extenderse desde el momento de su instauración hasta nuestros días. En cambio, vemos como dichos valores son superados a medida que evolucionan los factores históricos, políticos y económico-sociales.

¿Dónde queda entonces la visión global de una entidad todopoderosa que preserva el equilibrio humano si es una mera realidad entendible desde unas lejanas y determinadas condiciones espacio-temporales? De englobar Dios la condición de perfección esto no ocurriría, considerando que la concepción de perfección ha sido asignada por la construcción simbólica del ser humano. De ello extraemos tres posibilidades; la posibilidad de que Dios en su existencia no sea perfecto, por lo que dejaría de cargar con la acepción simbólica de “Dios”, la posibilidad que nos hace reflexionar que al ser perfecto bajo la construcción simbólica del ser humano y no ejercer dicha perfección se compruebe que Dios, en efecto, no existe, o por lo menos, dentro de dicha construcción simbólica del ser humano, quedando en una mera pretensión de buscar un elemento equilibrador, y por último, que Dios hubiera existido en aquellas circunstancias espacio temporales en el que fue creado y construido por el ser humano, pudiendo ser entendidas solo desde el momento de su existencia y haciéndonos reflexionar sobre un “Dios muerto” e inentendible en el presente.

martes, 25 de agosto de 2015

Statu Naturae

Volteando mi cuerpo inquieto durante la pesada noche, o más bien, durante la noche tornada día a causa de la ineficiencia fisiológica y la continua baja solicitada por el departamento onírico ante su ausente confección de parpadeos, una itinerante conversación procedente desde el exterior penetra en mi cuarto a través de la ventana.

La conversación parece arder a medida que transcurre la noche, puesto que los participes aúllan sin descanso, la hora no parece ser problema. Una conversación hilada por la luna y perpetrada por el aislamiento, muros conceptuales separan a los individuos en el debate.

Cada individuo nació en zonas diferentes, seguramente con hábitos y realidades parcialmente distintas (puesto que las diferencias fisiológicas no son muy abismales). Todos, sin excepción, crecieron en sus parcelas esféricamente determinadas por la naturaleza y la causalidad genética correspondiente. La cantidad de componentes parece indeterminable desde mi habitación, especificar dicha información no parece interesante.

Algo sí es irrefutable, todos, sin excepción, están aislados, separados; no disponen de ninguna representación mayor que la de sus instintos. Y así es como crecieron, instintiva y naturalmente. Y que quiero decir con esto. Simple; en esta conversación no cabrían conceptos.

Puede ser que ya hayáis desentrañado el contenido de la argumentación. Como decía, los individuos no han conocido ningún patrón, carecen de conceptualización, de percepción de líneas argumentales, de distinciones burdas y horas de aprendizaje. Solamente han nacido y vivido; el estado natural habla por ellos.

El estado natura provee la perfección oral nutriéndose del aislamiento de conocimientos consensuados ni de adiciones variables, el estado-origen, el estado neutro. Es aquí donde la conversación se hace comprensible.

En efecto, los componentes no son personas trajeadas de comprensiones extra-natura. La velada se discute a través de ladridos y aullidos procedentes de parcelas kilométricamente separadas. Los caninos amaestrados ladran en la distancia comunicándose a partir de un statu quo imparcial que denota algo más que ruido.

Dicho hecho hace replantearme (aparte de la teoría subversiva e inconsciente del sueño) si el estado originario de la vida es, en su creación, perfectamente entendible por y para el ser humano en su totalidad sin su alteración. Todos los perros humanizados, con indiferencia de su raza, crecen de forma aislada, por así decirlo, sin comunicarse con otros perros y sin aprender a comunicarse; pero tarde o temprano llega la noche, y, en comuna, los ladridos denotan algo más que un ruidoso manifiesto. Es entonces plausible que el estado natural para el hombre, a pesar de sus diferencias genéticas y etnográficas, pacte la comunicación sin adoctrinamiento ni composición de distinciones ortográficas, fonéticas ni gramaticales.

Si creciéramos en aislamiento y posteriormente fuéramos agrupados, seguramente el statu naturae nos dotaría del lenguaje definitivamente globalizado, con indiferencia del origen geográfico. La comunicación en su estado más natural, libre de barreras y de incomprensiones, lenguaje aprendido y experimentado a través del mero nacimiento. Del nacimiento a la comprensión, puede que a través de una comunicación ineficiente y provista de incoherencias aplicables en cuanto a tiempo y utilidad se refiere, pero al fin y al cabo, una comunicación naturalmente comprensible destinada para cada ser humano.

lunes, 22 de junio de 2015

Lucha Onírica

Estaba recostado en aquel laberinto nocturno que mi mente siempre construía, levantando murallas cubiertas de vidrieras para protegerme de un enemigo insistente que miraba a través, pero que a pesar de percibir el temblor de mi mirada, no apreciaba mi existencia.

Caminaba lentamente dejando caer su único dedo sobre las vítreas paredes, dejando un surco entre el polvo y las cenizas que enfocaban toda imagen visualizada desde uno u otro lado. No creo que tuviera intención de buscar algo, ni si quiera parecía saber que deambulaba en un laberinto, tan solo caminaba sin rumbo arrastrando su dedo por las largas cristaleras que conformaban la estructura.

El caso es que, muy a mi pesar, yo tampoco entendía cómo ni por qué había acabado en aquel lugar, ni si quiera recordaba cuando fue la primera vez que viví la experiencia. Una cosa sí tenía clara; no era la primera vez que me encontraba atrapado en aquel lugar. A pesar de que las paredes eran transparentes, el ciclo era infinito, mi mirada se perdía entre la profundidad y era imposible visualizar salida alguna. De un remoto exterior solo podía percibir el cielo.

Descubierto el laberinto por la ausencia de una superficie, el cielo tampoco generaba sensación de distensión, al contrario, el colorido verdoso sesgado por nubes contaminadas generaba una sensación de agotamiento e intranquilidad que ofrecía barra libre de náuseas.

Puesto que mi mente no podía cavilar ninguna meta ni patrón coherente para evitar adentrarme y desorientarme en aquel entramado, seguir a aquella “persona” me parecía lo más entretenido.

Era curioso, a pesar de ser un laberinto, todo parecía comunicarse a la perfección para abrir un camino predeterminado a conectar mis pasos con aquella figura. Veía su sombra caminar paralelamente a mi vía, en ocasiones solo miraba el surco que su dedo dejaba en el cristal, siguiendo la línea con mi mirada como si quisiera comunicar algo. Cuando el pasillo dejaba de ser recto, la figura seguía caminando hasta la bifurcación hasta chocar contra la pared. Unas veces seguía caminando hacia adelante y tras insistir se giraba para seguir caminando,  pero otras veces colisionaba con el cristal con tal impacto que creaba un boquete perfectamente tallado en la pared, sin fragmentos ni retazos generados por la típica ruptura de un cristal.

A pesar de parecer inconexo, empecé a pensar que debía tener algún significado, pues cuando el laberinto parecía bifurcarse de forma que no pudiera seguir a aquella figura, aquel ser reventaba a su paso la pared y todo volvía a fluir con normalidad.

Lo que tampoco entendía era el por qué de su dedo frotando constantemente el laberinto polvoriento. La única idea que acudía a mi mente era que aquel surco fuera una forma de reconocer el terreno, una mera señal para saber por dónde ha caminado y no perderse en sus propios pasos. Pero aquella idea me parecía ridícula, el ser no se inmutaba en ningún momento, no mostraba faceta alguna de un ser humano; no se cansaba ni postraba su figura un solo centímetro, tampoco parecía que respirara o mostrara cansancio. Cualquier humano cesaría su marcha para barajar opciones si lleva mucho tiempo andando, o al menos, giraría la cabeza como acto involuntario de estar perdido y querer buscar una salida desesperadamente.

Ni denotaba intención de buscar algo en aquel remoto lugar ni tampoco parecía molestarle mi presencia acosadora. Quizás fuera una máquina diseñada para buscar una salida en aquel laberinto, pero, en ese caso, tampoco entendería como apareció en el mismo punto de partida que yo.

No mantenía una noción exacta del tiempo que llevábamos caminando, pero seguramente rondaría en torno a un par de horas. Todo lo que no le ocurría a él me ocurría a mí; me empezaba a encontrar fatigado, los párpados atosigaban mis pasos y mis fosas nasales luchaban contra el polvo para poder respirar, pero la alergia y el cansancio aminoraban mi marcha considerablemente. Pese a actuar como algo inhumano,  parecía estar jugando conmigo, pues cuanto más aminoraba la marcha, más aceleraba sus pasos aquel longevo dedo.

Pero no ocurría nada anómalo, solamente caminaba mecánicamente sin pararse o girar la cabeza. Esto comenzaba a cansarme, cuanta más distancia recorría, más nervioso me ponía mirar la sombra entre el polvo de los cristales.

Intentaba atrapar algo que me había atrapado aprovechando mi ignorancia. Si su papel era hacerme perder el tiempo, lo estaba consiguiendo. El tiempo no tenía valor alguno en aquel lugar. En cierto modo no era novedad para mí, la palidez de aquella figura era lo menos desconocido allí. “Si hubiera estado aquí me acordaría, al no ser (que fuera) un sueño”.

El verdadero silencio no es aquel que se da cuando estás solitariamente inmerso en ti mismo, el verdadero silencio es aquel que forma parte de alguien que intenta hablarte pero no puede, o que ni si quiera lo intenta, de manera que tu presencia solo genera más silencio. Si una imagen vale más que mil palabras, un mero silencio puede narrarte el final más complejamente descriptible posible.
Si al menos esa figura emitiera algún sonido, el silencio no agobiaría tanto. Un silencio claustrofóbico que solo acrecienta la sensación de estar acompañadamente ahogado. Es una sensación demasiado incómoda.

Inmerso en mis pensamientos no me había percatado de que esta sección era notablemente distinta al resto de segmentos ya transitados;  el final de mi pasillo enlazaba, con un giro, el pasillo de mi amigo caminante. Diría que estoy nervioso, pero la verdad, el cansancio ya no distingue más allá de su egoísmo. Si desde el principio había estado inquieto y enormemente agobiado, ahora simplemente estaba “desenchufado”.

Realizado el giro, una breve recta separaba mis pasos del esperado reencuentro. Y allí estaba aquella figura; caminando decididamente haciéndome creer que aún no se había percatado de mi presencia (por supuesto, aquel dedo seguía con su repetitiva rutina). Curiosa la percepción de mis ojos; en la distancia frontal la nitidez era impecable, pero conforme me acercaba, el contorno se difuminaba y emborronaba. “Tiene forma humana”.

Aunque tiene forma humana, solo es visible su contorno, el contenido del mismo parece ser un aleatorio color extendido a modo de relleno. Incluso diría que tiene el mismo “cabezón” que yo.

Y ahora es cuando lo veo todo claro, a pesar de ver cada vez más desenfocada su imagen.  Me hubiera sorprendido su inteligencia de no ser porque ya había identificado su origen.  Estaba en el punto en el que (no) quería estar. Estaba en el punto al cual él (no) quería atraerme. Por primera vez, conscientes los dos de saber qué ocurriría, continuamos caminando esperando encontrarnos. Cuando le vi levantar el brazo usado tan fervientemente para pasear su dedo por aquel terreno…  Cuando le vi actuar por primera vez de forma humana…  fue entonces cuando, tranquilamente complacido, cerré los ojos mientras estrechaba mi dedo a su encuentro. Sonreí sabiendo que ocurriría, no era la primera vez que me había olvidado (perdido) de mí mismo.

Al fin pude decir(me)le; “buenas noches”.

sábado, 13 de junio de 2015

Sepulturero

Demasiado imperceptible para ser conscientemente cierto, demasiado profundo como para poder hincar nuestra pinza entendible entre los huecos que apartan su sólida estructura de la denominada vida, porque aquello que realmente somos no es más que una idea perdida en aquella caverna, que no hace sino refugiar nuestra mente en un profundo hoyo.

Parece que hayamos vivido reiteradamente nuestra vida, algo que nuestro cerebro hace hincapié en simular. Es lamentable pensar que toda sílaba tenga un significado global, pero es una excusa demasiado dulce como para poder ignorarla, pues la felicidad parece sonreír en aquel diptongo que nos traba la lengua, llenándonos de conocimientos tan vacíos como la propia vida, que de simple tiene mucho, y de complicaciones tiene miles.

Increíble pero cierto, estamos aquí sentados intentando responder a aquello que nos hace pensar, como si por el hecho de afrontarlo fuera a suponer una compensación equilibradora. Nada equilibra el todo, todos lo somos, nunca fuimos siempre y aún así siempre seremos nada.  Ridículo trabalenguas que se disfraza a modo de transparente obviedad, necesitas perderte para entender lo que qué inconscientemente necesitas saber, entonces realmente entenderás que hasta ese instante no entendiste nada. Bienvenido.

Capta el concepto, pareces perdido. Esa es la idea. La idea es tan simple que se ha burlado de ti mientras intentabas comprenderla ¿De verdad pretendes encontrar un frasco en tu vitrina que contenga lo incontenible? Tantas justificaciones para tantas complicaciones que lamentablemente carecen de relevancia. Podemos ser tan irrelevantes como necesariamente queramos serlo. Es cuanto menos un buen pasatiempo. Salir invicto es imposible, la cercanía de su dulce aroma no provoca precisamente tranquilidad, y, por supuesto, ni si quiera muertos el hedor desaparece.

Suena cada noche, de hecho sigue sonando, el ruido de la tierra ahondando aquella tumba, agrandando aquel hoyo que tan minúsculo era antes; silenciado por nuestra mente, el sepulturero sigue cavando sin descanso.

miércoles, 22 de abril de 2015

Composición "Eternal Paradox"

En esta ocasión hago un inciso para mostrar una composición que forma parte del EP en el que estoy trabajando individualmente titulado "The Port Of The Insomnia. A New Path Between Leafs". Se trata de un EP de temática neoclásica con fusión de estilos y técnicas propias de la Post-modernidad musical, como el Metal Progresivo, Tapping o Sweep Picking. Los instrumentos clave están conformados por la inclusión de guitarras acústicas, violines y teclado. Mi finalidad es fusionar la estética clásica a través de conocimientos modernos de la música progresiva; progresiones de compás, cambios de tempo, evolución de melodía y estructura, etc.

Se trata de una versión demo de la canción"Eternal Paradox", que combina guitarras acústicas y violines. En cuanto a calidad se refiere, no es la versión definitiva, espero poder grabar con calidad el EP en un futuro cuando tenga los recursos suficientes.

sábado, 18 de abril de 2015

Árbol de Reminiscencia

Y recordar ese péndulo onírico que delata aquel cajón, antiguamente aliado, cuyo cruce de dedos aguarda una trampa emocional; en mi mesilla de noche se esconde un pequeño yacimiento esperpéntico de lo que un día fueron buenas funciones fallidas. Voltear una huella escrita parece algo sencillo, un mero mensaje que un día se vistió de realidad imprescindible, que lució la primera noche como el descubrimiento trasnochador de válvulas motoras de cobijo abstracto, y que ahora ha sido arrastrado por el viento hasta una cala desolada por las líneas morales.

Increíble, ser lo que nunca pensé ser pero una parte de mí siempre quiso, sufrir lo que nunca pensé sufrir pero una parte de mí siempre esperó sufrir. La continuidad paradójica de la individualidad humana debería ser recogida en un árbol de grandes dimensiones, partiendo de simples recuerdos que hinquen sus raíces en la corpórea tierra, y, creciendo en base a ellas, redactar nuestra existencia extendiéndose una y otra vez. Porque somos así, un enorme árbol cuya base asienta elementos distintivos entre sí si partimos de arriba hacia abajo. Y que distintos creemos ser de los demás, cuando nuestra propia conciencia ha sido distinta y lo será hasta el día de su despedida. Y de repente, recuerdo vagamente aquel lugar; abro aquel cajón que mi mente aisló del universo y que me hace estornudar por acumulación de polvo, y sonrío mientras me muerdo intensamente para paliar la presión mental.

Sonreír es lo que preferiría hacer, pero los conceptos obsoletos de aquel papel escalan por mi espalda y me susurran al oído “Siempre hemos estado aquí dentro, siempre hemos estado contigo”. Evitar los errores en nuestro amplio sesgo mental es un mecanismo de evolución que nos permite, en el ámbito más amplio del término, alcanzar la felicidad. De esta forma podemos, incluso, llegar  a pensar que ni si quiera hemos accidentado aquella situación que entumece nuestro cerebro.

Pero no es sino un mecanismo más de engaño, evitar el hecho no hace que desaparezca, solamente podremos soltar una bocanada de alivio si estrechamos el cerco y tumbamos el dolor con un pulso emocional. Pero, es increíble cómo el árbol ha seguido creciendo y el tronco se ha endurecido, cada vez más, a medida que sus raíces se extendían recuerdo a recuerdo. Pero aquella hoja guardada en el fondo de nuestro cerebro sigue doliendo, y me temo, seguirá doliendo; dolerá porque dolió, porque, aunque apartada, siempre estuvo y estará con nosotros como base necesaria, como raíces que posibilitan nuestro crecimiento.

Introducida la materia, el acervo que de verdad acontece el texto comienza a desglosarse llegados a este punto. No es imprescindible hacer la comparación a través de las experiencias propias del estándar de recuerdos escritos ratificado como “diario”, basta con cualquier texto relativamente antiguo para darnos cuenta de que nuestra propia contradicción es irrevocable.

Un gran margen de tiempo nos demuestra haber estado equivocados plenamente cuando confiábamos a ciegas en la exposición de nuestras teorías y asimilábamos como verdadero aquello que apenas tenía experiencia tras de sí para poder validarse. Por ello, aunque es necesario pasar dicha trama, volver a abrir aquel cajón y observar todo lo que fuimos y actualmente no somos ocasiona un breve arrepentimiento que muchas veces suele preceder una sonrisa de nostalgia. Pero que actualmente no seamos iguales, o que,  simplemente, no sintamos lo mismo, no significa que sea imposible volver a trasmutar nuestros pensamientos y sentimientos relegados y volver a escenificar segmentos de nuestro pasado. Específicamente hablando, hay un tema que es intermitente, pero que suele ser una constante en el segmento temporal que consolida nuestras memorias escritas.

Podemos intentar engañar a nuestra conciencia, pero nuestro subconsciente es muy
analítico como para evadir las señales que concluyen en nuestra mente como un puzzle
útil pero incomprensible. Seguramente, la mayoría de personas prefieran guardar el lastre en un angosto páramo cuando la idea se asemeja a una experiencia trágica. Anteriormente mencionaba que dicho “tema” siempre formaba un inevitable ciclo. 

Muchas sensaciones ya vividas forman una nueva extensión en este preciado árbol, que crecen y se cruzan en forma de ramas intentando alcanzar el cielo. Años atrás, la corteza no pudo proteger el impacto que hizo derramar la savia a través del proceso creado, y el ciclo que pensé haber cerrado volvió a abrirse; la madera, cercenada, tardó en volver a crecer para impulsar el crecimiento de la instancia más alta del árbol. Las raíces parecen haberse fortalecido, han servido para agarrar el conocimiento atormentado por los años, y ahora posibilitan el crecimiento de un nuevo bosque que espera ansioso dos pares de pisadas en un día cualquiera… Un día cualquiera.

viernes, 10 de abril de 2015

Punto de divergencia

"Cuando el propio subconsciente comienza a burlarse del ser humano y la mínima consciencia se alía con él, la persona acaba por andar a la deriva en un bucle de confusión cuya solución es percibida con facilidad pero trágicamente inalcazable por ella misma".

Mnemotecnia Inversa


¿9 _ 0 - 8 _ _ - 6 _ 3 _ 6 - 1 _ 2 - 1 _ 7 _ 0 _ 2 1 _ 6 - 6 _ - 9 _ 9 _ 3 _ 6 - 9 _ 7 _ - _ 5 - 3 _ 6 3 _ - 4 _ _ 5 _?

domingo, 29 de marzo de 2015

La consecución del Ser; el inevitable estado del Estar

Parece increíble como creemos crecer con el paso del tiempo por el hecho de acumular conocimiento; tan solo pasamos a recordar vagamente las experiencias abordadas. Los miedos que cada uno experimenta son de lo más irracional en la mente de cualquier persona ajena, pero analizados desde nuestro punto de vista parecen extensos pantanos fangosos cuya única finalidad es enredar el barro entre nuestras piernas hasta conseguir ahogarnos. Nos cuesta caminar por ellos mientras que el resto se ríe señalándonos por nuestra forma esperpéntica de abordar lo que ellos consideran fácil. Y es curioso como la cadena del efecto mariposa tiende a mostrar un mayor porcentaje de efectos negativos hasta que  todos acabamos de mierda hasta los dientes. Hay una cierta ineficiencia en algún punto de nuestra mente que es imposible evitar, y esa pequeña brecha que se deja ver cuando no somos suficientemente experimentados en la situación que acontece es la que produce siempre el sufrimiento.

Si tan solo en ese momento hubiéramos sido más inteligentes, si  hubiéramos analizado con mejor perspectiva, si tan solo hubiéramos estado mejor preparados… No erraríamos catastróficamente hasta causar dolor.

Es algo que se nos escapa, la pequeña palabra que se cuela entre el hueco de los dientes y pasea por la lengua hasta conseguir alcanzar el exterior. Son tantos factores los que decantan nuestra cadena de reacciones y acciones, tantos naipes sujetando el castillo, que en cuanto un elemento chirría, la cadena se acaba generando/derribando por sí misma. Y vuelta a empezar, una queja que acabará siendo una gesticulación inapropiadamente justificada en la momentánea cadena ajena, y el proceso entonces volverá a bifurcarse entre comprendidos e incomprendidos.

Ciertamente, el ser humano es un ser contradictorio desde que nace hasta que yace en la tumba. Contradictorio por el contacto de personas contradictorias que ya han sido alteradas por la cadena cíclica. Contradecirse implica aprender, por ello considero una virtud bastante importante que el tiempo modifique nuestra forma de pensar. Pero aunque el tiempo sea el método universal de organizar nuestras ideas, el tiempo no consigue enmendar nuestros errores, solamente lo consiguen las personas correctas.

Duele de partida saber que la felicidad es relativamente arbitraria y caprichosa, solo es una consecución más de el continuo choque que se alargará en el tiempo pero que no llegará hasta que las personas adecuadas aparezcan. De partida es injusto, por desgracia la infinidad de posibilidades depende de muchos factores, pero lo importantes es conseguir llegar al estado del ser en su forma más mínima (es imposible alcanzarlo de forma completa).

Después de tantos años reflexionando sobre posibilidades en infinidad de acciones, he llegado a la conclusión de que lo más importante es ser. Parece absurdo pensar que la distinción conceptual entre ser y estar es mínima, ello es erróneo. Estar es el estado temporal ocasionado por la cadena cíclica que envuelve nuestras acciones. Cuando no estamos realmente preparados actuamos siendo lo que consideramos ser pero no hemos llegado a ser. Cuando se parte de la inexperiencia, meramente somos el más parcial estado del saber estar, y es que este es un proceso tan necesariamente transitorio como doloroso.

Un sencillo ejemplo lo clarifica; escribir nuestras preocupaciones más trascendentales sobre un papel y dejarlo a la deriva en una botella sobre la orilla del mar para encontrarlo al cabo del tiempo es el mayor regalo que podemos hacernos. Ver como el concepto que un día defendimos  puede llegar a convertirse en un pellizco en nuestra vida nos hará ver que todo cuanto conocíamos era una simple superficie del hondo pantano que seguimos atravesando.

El estado transitorio del ser es el más doloroso porque trae consigo el inminente arrepentimiento. Si no hubiera sido de determinada manera, si mi mentalidad no hubiera tenido unos límites tan superficiales como para no abarcar el campo que me ha llevado a tal error, si no…

Es difícil saber cuando somos realmente, las circunstancias siempre intentan hacer que seamos el estado parcial del estar, de que tendamos al camino fácil y mezquino del abandono. Pero cuando ese estado es cíclicamente experimentado, el sujeto se cansa de ser una carga para él mismo, es entonces cuando se da cuenta de que lo es para el resto por su ineficiencia. El sufrimiento siempre va a ser un elemento constante independientemente de que hayamos conseguido llegar a ser en su estado pleno, pero si de verdad estamos en la fase del estar, generaremos más sufrimiento.

Estoy harto de escuchar la frase arcaica de “hacer daño o sufrir”. La ineficiencia de una única persona es la que genera la cadena de sufrimiento, y la ineficiencia es siempre un punto común en algún punto mínimo del ser humano. La ineficiencia es inevitable tarde o temprano porque está condicionada por demasiados factores, es un desorden ordenado.

Lo realmente importante de la vida es aproximarse al ser y aprender del estado transitorio y eventual del estar, porque aunque el segundo proceso sea el más doloroso, nos permitirá saber quiénes somos. El sufrimiento de la tierra nace por la cadena incompetente de alguien que en un determinado momento no supo ser y solo pudo estar.

lunes, 16 de marzo de 2015

Idea Atávica

El eje común de todo ser humano, la conceptualización de ideas. Miles de influencias lloviendo en nuestro entorno, penetrando a través de nuestras retinas y oídos, impactos imparables que nos redefinen en cuestión de segundos y con los que, en cambio, cargamos hasta el día de nuestra muerte. Idea…  ¿Cómo una palabra tan efímera puede cambiar tanto el mundo? Siempre recorriendo nuestras mentes a su antojo, creando puentes y destruyendo muros, levantando continuas barricadas morales. Creo que no me equivoco al pensar, que una simple idea es peor incluso que la culpabilidad atávica, tan mortal como una caída al vacío, como echar un pulso con la muerte y romperse la muñeca. Pero ese no es el concepto que subyace mi mente.

Toda idea es valiosa como objeto de estudio, pero sus consecuencias son tan dispares y chirriantes en innumerables ocasiones, que en incontables casos se convierten en pesadillas humanoides y caminantes. No hay que temer nunca acerca del conocimiento, pero si no somos conscientes de los límites, las ideas nos arruinarán la vida.

Una simple idea puede convertirnos en un brillante genio atemporal, en el héroe cercano que todo ser vivo necesita, en la sabiduría universalmente potencial que todos deseamos adquirir. Una simple idea puede hacer que pertenezcamos a una entidad política de unas u otras facciones, que escojamos a nuestros seres queridos, delimitarnos, enfrentarnos a nuestros enemigos. Aislarnos de lo realmente bello en la vida, de crear miedos inexistentes.

Pero, tristemente, una simple idea puede convertirnos en el ser más odiado, puede hacer que rechacemos lo realmente importante en nombre de quienes son considerablemente irrelevantes, que sujetemos aquella arma que tendrá consecuencias nefastas, que gritemos a quienes intentan abrazarnos, que establezcamos nuevas franjas dentro de los límites morales. Una simple idea puede arruinar vidas que ya habían sido arruinadas, herirnos a nosotros mismos y cegarnos en un túnel sin retorno.

Las ideas son demasiado peligrosas como para que pasen a formar parte de la munición de nuestras armas. Nadie quiere convertirse en una cobaya al servicio de alguien que hila pasos inconexos. Una idea nos puede cambiar la vida, eso no es precisamente alentador.

Las ideas siempre persiguen al creador. Aquel instante en el que el músico se funde con su instrumento y convierte la idea en melodía… ¿Acaso no es probable pensar que las ideas atormentan a las obras más bellas? ¿O qué el artista del que todos aprecian obras hermosas llore al contemplar su propia creación? Aquella idea que impidió al artista dormir, que no se despegó durante meses, años… Un pequeño sufrimiento clavado en el costado. Y todavía tenemos el valor de apreciar felicidad en una obra, cuando seguramente el autor sufrió más al contemplarla de lo que nadie sentirá jamás. Ahí determinamos la infinita consideración del cúmulo de ideas que nos hacen ver lo que determina el llanto, el sufrimiento, la felicidad o el miedo.

Ideas. Siempre tan opuestas, pesadas e hirientes, coherentemente evolutivas y necesarias, peligrosamente dispares en cada recoveco del globo terráqueo. Hasta que punto queremos ser partícipes de ideas ajenas, de creer que controlamos lo incontrolable.

Lo verdaderamente duro de la sutil idea, es que, una vez que nos ha alcanzado, aunque sea en su estado más parcial y mínimo, no hay vuelta atrás. Miles de ideas creadas dispuestas a divagar por nuestras calles y acabar en nuestro cerebro que acabarán cambiándonos parcial o totalmente. Y si todavía puedo ahondar más en la cara oscura de la idea, he de hacer referencia a la inconsciencia.

Ser o no conscientes de si una idea es favorable o desfavorable en algún aspecto es lo que denota la verdadera lucidez personal. Como decía, una simple idea puede convertirnos en seres erráticos, egoístas e incluso malévolos. Pero la importancia de la conciencia radica en su autodeterminación ¿El asesino de verdad conoce el límite que cualquier portador de ideas racionales percibe y que hace ver que el homicidio es una idea verdaderamente despreciable y malévola? Claramente, no. Toda idea tiene una circunstancia explicativa, aunque nunca deba ser justificativa.

Pero no está todo perdido. Una idea, en su infinita capacidad, nos transforma y nos permite evolucionar. He ahí lo hermoso de las ideas; las ideas nunca son simples. Su propia existencia desencadena infinitos procesos en el conocimiento que nos hacen crecer como seres racionales (también irracionales), y, aunque la comprensión de una idea pueda ser simple, las ideas, en su propia existencia, no lo son. Hasta este punto repetía una y otra vez “simple idea”, pero esta consideración ahora me parece errónea.  

Si una “simple idea” hace que una persona quiera dejar todo atrás para proteger a personas con diferentes ideas, si una “simple idea” nos impide olvidar aquel dolor que sentimos tiempo atrás pero nos remite a nuevas ideas que aliviarán nuestro sufrimiento… Si la idea nos permite saber cuándo hemos errado, aunque no evitemos el fallo, ciertamente; se trata de una idea compleja. El compendio de ideas es inabarcable. Se tratan de ideas cuya mera existencia son capaces de modificar, superponerse, evolucionar. ¿Y por qué me parece hermoso? Porque nunca algo tan simple pudo ser tan inmensamente complejo.

domingo, 8 de marzo de 2015

R & L

Dejó de primar el color básico en mis instintos, allá donde el tradicional ritual solía comenzar, ahora solo había un pequeño desquicio disfrazado e impertinente. Un irritante susurro inhibía mis sentidos y los roles se invertían mientras la armonía suscitaba ruido, y entre el ruido maullaba un tal gato de Schrödinger.

Juraría haber recreado esta escena antes, juraría haber vivido esta secuencia musical antes, juraría haber sufrido la tensión arrogante de este silencio  (…)
La composición que solía jugar conmigo en este lugar, en mi cama-templo, sonaba con intensidad pero de manera difusa, como cuando quedan dormidas las extremidades e intentas moverte sin ser consciente del fenómeno. 

Algo debía estar haciendo mal, porque aquel ritual era repetido en mi día a día de manera milimétrica. Todo parecía estar desordenado como si… ah espera, me había puesto los cascos del revés.

sábado, 28 de febrero de 2015

Creación

Flotábamos en un mar de estrellas, las miradas incandescentes de las estrellas fueron nuestras primeras imágenes. Veía dos esferas de luminosidad intermitente, una más grande de color azul, otra de tamaño más reducido, de color roja. De repente empecé a sentir un calor asfixiante, y la fina burbuja transparente de consistencia cristalina que me encerraba se fragmentó, y, con ella, se fragmentaron mis esferas hermanas.

Así conocí a mis hermanos, Terra y Aqua. Al principio todo era divertido, las galaxias nos obedecían como dioses, podíamos crear inteligencia, realidad y patrones allá donde queríamos. Terra jugaba a crear suelo fértil allá donde se proponía, levantaba árboles de altura considerable, generando naturaleza incluso en las entrañas de cada planeta, planetas que él creaba de la nada. Las montañas eran simples camas donde apoyarse para él. Aqua rellenaba cada hueco creado por su hermano, las cascadas podían partir de los lugares más recónditos de la maleza, los ríos cruzaban cada “cama” creada por Terra. Los lagos eran el lugar favorito de Aqua, en ellos se sentía siempre consolada.

Yo no tenía  tanto poder en mis manos, por lo menos a tan corto plazo. Donde ellos ponían el brazo generaban esencia, donde yo ponía el dedo generaba inteligencia. Yo era capaz de crear las condiciones físicas y químicas necesarias para que cada planeta pudiera crear vida inteligente. Generaba las moléculas, las partículas y cada elemento que constituían los seres que yo consideraba crear. Ellos creaban, yo poblaba, por así decirlo. También me encargaba de “generar el juego” necesario para revelar invenciones que yo mismo descubría, puesto que, aunque mi inteligencia era considerable, debía evolucionar cuanto pudiese.

Al principio, como ya decía, todo era idílico, la síntesis perfecta creaba entornos perfectos. Pero un día, cansados de abastecer tantos planetas con vida, rompimos en pedazos toda vida existente, queríamos algo más. Fue bastante cruel, aniquilar lo que consideraba mis creaciones, lo que consideraba mis hijos, me llevó más de un tormento nocturno.
Como decía, queríamos algo más, una creación superior y necesariamente “perfecta” en su plenitud. Nos propusimos trabajar en un planeta revolucionario respecto a nuestros anteriores proyectos, un planeta cuyas condiciones no tuvieran que subsistir necesariamente de nuestra existencia y nos permitiera observar como meros espectadores, “espectadores creadores” que contemplan su mejor obra.

La localización fue encontrada gracias la resolución de la lógica, aunque no conocíamos la infinita cantidad de galaxias y cúmulos estelares existentes, conocíamos un lugar idóneo para colocar nuestra perfecta creación. El lugar estaba resguardado por una inmersa estrella, con la cual siempre nos gustó jugar. De hecho, ese lugar ya fue escogido una vez en nuestro constante juego, donde yo trabajé mi lado más imaginativo de creación con la elaboración de seres aterradores y de dimensiones desmesuradas.

Una vez creado el planeta, nos golpeó la incertidumbre respecto al nombre que debía heredar dicha creación.  Los nombres resultaban ridículos, no había ninguno que consideráramos perfecto. Terra se empeñó en nombrar al planeta; “Tierra”, variando su nombre con el añadido de una “i”. Esa idea me parecía notablemente egocéntrica. Terra siempre fue arrogante, siempre se consideró superior. Aunque yo me considere infinitamente más inteligente, jamás pondría “Machina” a un planeta haciendo referencia a mi nombre. Tras el cansancio de tener que soportar la arrogancia de Terra, finalmente, accedimos a nombrar a nuestra creación como planeta “Tierra”. Lamentable.

Cuando pusimos el nombre prometimos algo primordial “Nadie bajaría jamás, nadie haría acto de presencia en la creación. Hacer acto de presencia ante los seres vivos que habitaran la Tierra llevaría a la posterior destrucción irremediable del planeta por parte de los creadores”. Así juramos entre nosotros, hermanos, que jamás bajaríamos a la tierra bajo ninguna justificación.

Al principio todo era divertido, veíamos al los seres creados por mí evolucionar, aunque lentamente. Lentamente evolucionaba todo por sí mismo. Observar sin actuar se convirtió en un entretenimiento aburrido. Era curioso porque cada evolución procedente del ser original generaba unas creencias y unas dinámicas de vida totalmente opuestas. Unos creían en dioses para cada valor, otros en un único dios todopoderoso que velaba por sus vidas al igual que nosotros observábamos en la distancia. Al principio era entretenido imponer mis invenciones en el planeta, cuando hice caer un rayo sobre aquella madera para hacerla arder fue gracioso, pero posteriormente todo iba adquiriendo más complejidad, así que dejé las invenciones para la imaginación de aquellos seres. La verdad, hice bien, el ser humano era la raza más peculiar que jamás pude haber creado,  evolucionaba por sí misma, y de hecho, creó inventos que no habría tenido en mente nunca.

Todo juego acaba aburriendo, es un hecho que ya habíamos vivido durante años, pero nunca pensé que Terra quisiera traicionar lo que un día juramos. Ya me había dejado caer que la creación necesitaba un nuevo impulso, una “nueva chispa de diversión”. Solamente me lo dejaba entrever a mí.  Aqua siempre andaba en su mundo sensible, le encantaba observar los enlaces emocionales que sentía  el ser humano.

Siempre estuve un poco apartada de mis hermanos, aunque Machina siempre fue algo más sensible, nunca dejó de ser un hombre arrastrado por la arrogancia de Terra, y es que el hecho de ser hermanos ha nublado en él toda realidad negativa que pueda emanar de nuestro ser. Sé que Machina nunca podría hacer acto del juramento que un día nos prometimos, y eso, desgraciadamente, también lo sabe Terra.  Si un día Terra cometiera una traición, Machina no haría nada por evitarlo o castigarlo. Hace tiempo que me dejo caer en el espacio dejándome llevar para no pensar, pero resulta imposible. No puedo evitar sentir que algo va a cambiar todo lo que hemos sido, no sé que se traerá entre manos Terra, pero me temo lo peor. Parece mentira que sea mi hermano, nunca pensé que pudiera pensar así de él.

La galaxia se me queda corta ¿De qué sirve crear sin intervenir? ¿Acaso es divertido estar sentado durante años mirando con los brazos cruzados? Mis hermanos son unos hipócritas, ellos saben perfectamente que están deseando reorientar nuestra creación. Un minuto más mirando este aburrido planeta y me fundo con el sol. Romper el juramento quizás cambie las cosas entre nosotros, pero es la chispa de diversión que tanto llevo esperando. Si de verdad Machina no quiere que baje a la tierra es porque le jode la idea de que transforme su creación, estoy seguro de ello. Y la llorona de Aqua no se entera de nada, siempre está flotando a la deriva en el mar galáctico. Cuando sea absorbida por un agujero negro quizás despierte de su mundo de llantos. Bajaré a la Tierra y sembraré chispas de diversión, no me importan las sentencias.

Definitivamente, él bajó a la Tierra, y  lo hizo con aspecto humano. No recuerdo con que nombre se hizo llamar, pero desde el cielo veía como no perdía el tiempo. Podría haber intervenido o haber avisado a Aqua, pero quise dejarle un margen de tiempo para ver si se arrepentía. Pero me equivoqué, al cabo del tiempo, se convirtió en toda una deidad en la Tierra. Miles de personas seguían sus pasos, unos adoctrinaban sus enseñanzas mientras otros levantaban edificios en su nombre. Se produjo lo que siempre tratamos  de evitar, la creación de un verdadero dios. Una gran mayoría hacia caso a sus órdenes morales, pero existía una minoría que afilaba sus cuchillos en silencio con pretensión de derrocar su poder. Hundido por el pensamiento de que mi hermano fuera sepultado en su propia tumba, confesé todo a Aqua.

No había visto nunca a mi hermana actuar así, de todas las posibilidades que esperaba como reacción, nunca habría barajado lo que ella trataba de decir. Juramos destruir el planeta si era corrompido por la actuación de alguno de nosotros, pero ella decía que no era justa esa decisión. Durante miles de años se habían forjado familias, enlaces emocionales, seres queridos que habían superado los más aterradores obstáculos. Seres que habían llegado a amar y cuya bondad no tenía límites.

“Si él ha decidido bajar a la Tierra como un dios, debe actuar como un dios”. En su momento no entendí muy bien que quería decir, pero acabé por descifrar el cruento mensaje. Si de verdad había bajado para ejercer de dios, debía acatar la acción de dios, y todo dios debe anteponer su vida como condición de perfección moral.

Fue injusto modificar el castigo. Terra sabía que éramos hermanos, esa condición tan solo limitaría el castigo a lo acordado; “destruir la tierra”. Pero él no sabría jamás que había cavado su propia tumba y moriría para salvar a la tierra de su propia destrucción.

Con el paso de los años, la minoría que afilaba sus cuchillos se agrupó en mayoría, y Terra comenzó a sentir el miedo en todas sus facetas. Acorralado en un mar de pánico, nos llamó a gritos para que le ayudáramos. Aqua fue recta en todo momento, yo no fui capaz de soportar tan pesada carga. Aunque mi hermana me prohibió contestar sus suplicas, yo le contesté sin dudarlo. No podía dejar de lado sus llantos, debía despedirme de él…

Me habéis abandonado hermanos. Me habéis dejado cavar mi propia tumba. Siempre nos separó nuestra condición personal. Aunque no nos entendimos en todo momento, siempre fuimos felices en conjunto y siempre tuvimos recuerdos felices en mente. Aún recuerdo la primera vez que jugábamos a construir nuestros escenarios; aquella vez que hice mal mi primera montaña y fui a apoyarme, desplomándose entera, aquella vez que Machina creó seres ciegos que andaban y chocaban con todo, cuando Aqua hizo su primer charco y estuvo llorando durante días…
¿Esto es lo que significa ser Dios verdad? ¿Eso es lo que queréis hacerme ver? Toda acción debe tener una repercusión, si yo he creado el problema existiendo aquí, debo solucionarlo dejando de existir aquí. Prefiero irme por mí mismo antes de sentir el dolor por parte ajena. Con este cuchillo me despido, hermanos…








































“¿De verdad creías que íbamos a dejarte a la deriva, hermano?”. Las palabras de Aqua resuenan a diario en mi cabeza desde que Terra volvió con nosotros. Resulta que Aqua no tenía pensado en ningún momento dejar a su hermano de lado, solo quería que aprendiera la lección. Terra sonrío como no había sonreído nunca cuando volvió a sentir la presión del espacio y la mirada incesante de las estrellas. 

No puedo creer que Aqua me haya engañado, a mí, Machina, el ser más inteligente de todo el universo. Definitivamente, la Tierra no volverá a toparse con ningún nuevo dios.

“¿No querías chispas de diversión Terra?”  (…)

domingo, 22 de febrero de 2015

Equilibrio Emocional

Las piezas nacen y crecen al tacto de mis ideas, el roce es tan sensual como una insignificante luz roja en un umbral de oscuridad, si parpadeo desaparece, por ello es conveniente que la atrape al instante. Trasmutar en palabras lo imposiblemente descriptible es realmente una blasfemia propia del ignorante, tuve suerte de vivir la experiencia.

Coger el lazo y atar suavemente con un nudo aquel mal que merodea mi conciencia, ardua tarea que es convertida en un juego de niños cuando las manos se deslizan, porque las manos crecen como si de memoria fueran portadoras. La mayor experiencia sensorial que el cuerpo humano ha podido crear con sus manos, la mayor descripción de emoción alguna existente.

Convergen impactos, secuencias invisibles que componen una emocional película, se apagarán las luces si no ruedo el pensamiento a tiempo. La virtud del momento se halla en su imprevisible patada, dolerá si pilla en una ocasión adversa a la intención que genera, pero es tan bella la sensación que surge de la nada, que el corazón se acelera intentando marcar el compás como si de teoría musical comprendiera. Miles de señales que apuntan en direcciones distintas en una misma ciudad, miles de emociones que golpean a través de códigos.

A veces, llorar es necesario. En otras ocasiones, simplemente me despierta en medio de la noche queriendo salir a pasear un rato. Y eso es lo bello del instante, que nunca sé cuando llamará para despertarme. Ciertamente, a nadie le gusta que le despierten a media noche, pero ella no atiende a razones, ni siquiera me deja dormir una vez que me ha alcanzado, aunque solo alcance una mínima parte de mi conciencia.

No sé decirle que no, ella permite creerme un dios de manera efímera, y esa sensación que siempre se desvanece es un ciclo vicioso que compensa cualquier hora o día invertido. Porque al igual que viene se va; esa sensación es poco duradera y no atiende a esperar, porque dejar que me espere sin atraparla es perderla.

Ella no sabe nada de la vida, apostaría a que ni si quiera sabe nada de mí, pero cada vez que aparece me cambia. Aunque se marche, permanece de forma indefinida, y para no saber nada de la vida, me ha sabido mostrar quién soy de verdad.

En cambio, es un arma de doble filo, siempre viste de empatía. Para ella no existen dos caras en una misma moneda. Si estás herido no te cura, incluso puede agrandar la brecha, pero aunque suene inverosímil, nunca lo hace con mala intención. Conforme maduro, ella madura. Su presencia sirve para recordar imágenes que un día cayeron olvidadas en mi memoria. La mecanización de sus ideas me hace crecer como persona, siempre me enseña a recordar las emociones y afrontarlas, aunque engloben las que un día fueron despedidas y llantos.

Elipsis temporal de emociones, acompañante fiel durante mis largas noches de inquietud. Porque ahí está la magia; el poder de mostrar sin hacer uso del sentido humano que cualquier arte necesita, la magia de hacer que la complejidad técnica suene a simple armonía... Un equilibrio rompiéndose en pedazos mientras la música juega su papel de estructura.


jueves, 19 de febrero de 2015

Estado del no retorno

No hay peor sensación que girar en torno a un agujero negro, sabiendo que el punto de no retorno deja caer su guillotina sobre tu cabeza. Muerta la impresión, nula la idea. Un día partiste de lo simple alzando tus hazañas como algo productivo, al anochecer rompiste en pedazos cada sílaba y partitura creada, porque la perfección siempre te atormenta. Y la perfección no te dejará vivir, porque es inalcanzable, pero tú no piensas así, y el concepto realmente te ofende.

Ese pequeño momento entre la grandeza y la ruptura, un fino equilibrio entre el poder y la decadencia. Y sabes perfectamente a que me refiero, porque la inseguridad y el fracaso siempre han sido tus mayores enemigos. Durante un año jugarás a sostener una piedra con tu mano, el siguiente a sostener un menhir con tu espalda, y finalmente acabarás por sostener un templo con la lengua. Recordarás el final pero no el principio.

Imagínate caminar por un cubículo cubierto de espejos, vertical y horizontalmente, reflejos de un reflejo que un día fueron una imagen original. Una composición compleja fruto de la suma finita de tu conciencia, una conciencia que no descansa, que necesita dar de sí una imagen infinita. Y eso es, la perfección es incomprendida por su complexión, finitamente incomprendida, infinitamente entendida.

Cuando más absorbes más te exiges, porque no te duele el hecho que da sustento al fallo, sino haber fallado, porque sabes que nunca fuiste nadie y eso te atormentará siempre. Y dolerá partir de lo simple para alcanzar lo complejo, porque la esencia de la ignorancia y lo primario quedará perdida en el tiempo, y el tiempo hará de ti una persona del no retorno; cuanto más aprendas, más complejo serás, y no podrás volver a sentir ni crear lo que un día pudiste. Ahora, lo que un día amaste por ser tuyo será marginado en tu mente por haber subido escalones en el conocimiento, porque no hay peor sensación que girar en torno a un agujero negro, sabiendo que el punto de no retorno deja caer su guillotina sobre tu cabeza.

domingo, 15 de febrero de 2015

Insomnia



Canción utilizada, "Eternal Paradox", compuesta por mí.
*Falta una "s" en "Restlesness" de la primera imagen.

1. Introducción

Siempre he sido partícipe de la base clásica del arte en todas sus vertientes, la magia del primer contacto ante la inexistencia de estilos, conceptos, perfiles y, por ende, la magia de la composición intuitiva y fuente de la nada ante la inexistencia de pautas consolidadas. Por ello me decanté por la elección de “La gran tradición del foto-reportaje”, en tanto que ese hedor clásico y cubierto por la prueba de autores que se lanzaban a la aventura me hace identificar más nostalgia en sus obras. A pesar de que podemos partir de un elemento que a priori destaca por su sencillez, es decir; cuando hablamos de coger nuestra cámara y lanzarnos a fotografiar elementos cotidianos como paisajes, interiores o figuras arquitectónicas, pensamos que es tarea sencilla dada su composición ya preestablecida. Pero ello choca con la realidad en tanto que, precisamente por esta condición, el fotógrafo debe adecuar más matices a su obra para hacer chocar lo que se ve con lo que de verdad se puede llegar a ver, ello depende de la maestría del autor. Estuve buscando varios autores con la esperanza de que alguno se asemejara a alguna de mis ideas, no obstante, conceptualmente no encontré a ninguno (en cuanto al bloque se refiere), pero bien si pude encontrar a autores que me parecieron interesantes por su acervo fotográfico y por su estilo definido.

William Klein, me atrajo esencialmente por su composición cinematográfica a la hora de afrontar sus proyectos fotográficos. Que quiere decir esto; la maestría del autor radica en una percepción psicológica capaz de atribuir a la composición fotográfica una fina capa de esencia cinematográfica, de tal manera que una imagen tenga el poder de asimilar la información  de una instantánea tomada de un film, teniendo el poder de narrar historias a través de composiciones denominadas por ello como “fotográficas”. A mi parecer esto es más complejo de lo que pude prever, pues crear una composición cinematográfica significa adecuar muchos de los elementos que un proyecto cinematográfico puede conllevar a un instante. Ello significa que tenía que tener un mayor control, por ejemplo, de la iluminación al tratarse de un proyecto de interior.

 Mi proyecto, como posteriormente desarrollaré en su total complexión, trata un tema recóndito en la mente humana y que nos afecta a todos en una pequeña dosis. El objeto del foto reportaje no ha sido ningún exterior ni elemento arquitectónico como personaje principal ni fuente de transmisión informacional. El objeto del proyecto ha sido mi hermano, que ha debido adoptar distintas poses para distinguir distintas fases que van unidas por un hilo conductor argumental; el proyecto fotográfico cuenta una historia. El conjunto fotográfico no está hilado por las herramientas técnicas que lo componen, ni tampoco por un apartado visual ni ejes de composición, está hilado porque, en conjunto, narra una historia, y, con ello, me acerco al tratamiento de la composición fotográfica desde la perspectiva fílmica. A su vez, los planos acuden antes a las necesidades de una composición cinematográfica que a las necesidades de una composición fotográfica. 

El proyecto fotográfico no tiene un elemento fijo del que tomamos fotografías, sino que tiene un verdadero protagonista que nos intenta transmitir sus inquietudes y su meta dramática, así como una fuerza antagonista, de manera que está conformado por tres bloques,  tal y como define el paradigma de Syd Field; introducción del personaje en el ambiente, así como su meta dramática, una fase de desarrollo o nudo, destacada por una crisis, y, finalmente, el desenlace y el correspondiente clímax.

2. Hipótesis

Quiero mostrar la fase del sueño en sus distintas etapas (más bien del no-sueño), concretamente, del impacto causado por el insomnio durante su extensión y la dualidad antagónica del sueño profundo y del cansancio en una sola imagen compuesta, representando la angustia;  haciendo un paralelismo de la pesadilla que encarna una noche inquieta y que evoluciona a una vivencia real del día a día. El sueño delimita nuestra realidad cognitiva y nos limita en el día a día, el sueño controla nuestras emociones hasta puntos inquietantes y he de ahondar en el problema que puede suponer no controlar la fase onírica y llevar una vida insana de sueño.
La historia consistirá en describir una fase del sueño normal y la prolongación del insomnio con todas sus consecuencias (enormemente depravadas y degradadas como si de una pesadilla se tratase). Es decir, transformar la realidad en una pesadilla, con sus dos caras; la del sueño y la del insomnio (pesadillas reales e indistinguibles). He decidido tratar este tema porque siempre me ha interesado por mi aproximación al objeto de estudio. Son muchos años cargando con un fuerte insomnio prolongado, a veces constante, a veces inestable. Pienso que es un tema que, a pesar de lo insignificante que puede parecer, afecta enormemente en el ritmo de la vida y en la dinámica de muchas personas. No es un problema aislado, sino que sé que hay un gran porcentaje de personas afectadas por dicho problema.
La exageración es un recurso increíblemente útil para dejar huella en el espectador, contar una historia llevada al exceso brinda la posibilidad de contar consecuencias de hechos reales que podrían ocurrir sin estar realmente mintiendo. La historia del proyecto fotográfico es real, en tanto que es una experiencia personal. Relata el impacto del insomnio ante la desesperación de haber sido tratado por especialistas y ver como la medicación no mejora la situación, pero si consigue empeorarla, llevando la experiencia a un grado extremo de desesperación.
En relación al apartado artístico y conceptual (independientemente de la composición cinematográfica), si tuviera que definir el impacto visual y el perfil de tratamiento, encasillaría el reportaje en un tono oscuro y gore, surrealista en gran parte. Jugar con el desenfoque, con la oscuridad, tonalidades lumínicas rojizas, con el quemado de blancos e imágenes intensamente retocadas, ha hecho del resultado un tanto oscuro, en una línea que conceptualmente no es de agrado para todos, pero en ningún momento se trata de un resultado desmedido ni atípicamente horrendo a la vista.


3. Desarrollo del tema

Como ya comentamos anteriormente, escogí la figura de William Klein y su labor fotográfica desde la perspectiva cinematográfica. En primer lugar, cabe encuadrar la descripción conjunta en cuanto a paralelismo se refiere sobre el trabajo de William Klein, para posteriormente desgajar el contenido individual de cada imagen, su repercusión, técnica y rasgos característicos. En su mayoría, el contenido de W.K destaca por la selección de un protagonista o varios protagonistas que recrean una escena, es decir, entablan una acción a través de objetos, conexión de miradas o movimientos perfectamente congelados que permiten identificar que algo ocurre dentro de la imagen. No se trata de meros modelos que posan buscando su mejor perfil ni exaltando un conjunto estilizado de ropa en combinación con el entorno. El paralelismo de mi obra, partiendo de esta base, gana sincronía con W.K, puesto que los elementos que he decidido combinar en cada imagen no están puestos de manera estética, sino que tienen una finalidad narrativa.
Aunque he seguido el modelo de W.K, hay un elemento de la imagen que no he imitado y que se opone totalmente a todas sus obras; el colorido. La inmensa mayoría de sus obras eran reveladas en blanco y negro. Mi conjunto fotográfico resalta por su tonalidad rojiza, la oscuridad, y, sobre todo, la representación de una escena de interior. Ello se opone a otro rasgo de W.K, y es que, en su mayoría, sus reportajes eran realizados en exteriores. Claramente, aunque imite rasgos e ideas del autor, había que conferir matices personales y marcar un estilo que difiera del original. A pesar esto, he decido imitar el rasgo de la utilización del blanco y negro en una de mis fotos, destacando los objetos que acompañan al personaje tal y como hacía William Klein. Para dar mayor sensación de tratamiento cinematográfico, he añadido bordes negros en la parte superior e inferior, otorgando a algunas imágenes un aspecto típicamente panorámico (en el ámbito cinematográfico). Por último, cabe destacar que le he atribuido gran importancia al montaje y edición del proyecto, teniendo cada imagen algún retoque más que destacable, así como al juego con el desenfoque, que confiere una fina capa de surrealismo y una perspectiva onírica, de inestabilidad. Comienzo a desgranar cada imagen;

3.1. Primera Imagen. Insomnia: Resstlesness.

Esta imagen es el resultado de un triple montaje; tres imágenes tomadas en la misma posición, ángulo y encuadre, pero variando al protagonista. La composición trata de fundir ambas imágenes sobre la original, en la que el niño aparece acurrucado de forma apacible. De esta manera, las otras dos imágenes muestran el movimiento del personaje durante la noche, que se mueve de manera inquieta intentando conciliar el sueño. Un ligero desenfoque sobre la imagen marca una cierta inestabilidad, desequilibrio, intranquilidad.

3.2. Segunda Imagen. Insomnia: Desperation.

En esta imagen juego con una secuencia, de manera que combino dos planos exactamente iguales (misma posición, encuadre y ángulo de imagen) pero puestos de manera correlativa, a modo de un rollo de película. En ella se ve un niño tumbado sobre una mesa, inmerso en la oscuridad. Sobre la mesa encontramos un reloj de arena, que en la primera imagen está lleno, mientras que en la segunda está vacío. Claramente, esto representa el paso del tiempo y la desesperación de ver como éste pasa y el sueño pesa sin descanso. También encontramos dos figuras de madera, que en la primera miran al protagonista y en la segunda miran hacia la cámara. Esto representa el miedo, como el cansancio deteriora la realidad y nos hace ver movimiento y cambio donde, verdaderamente, hay estatismo. Otro elemento surrealista a través de la deformación de la realidad con el paso del tiempo.

3.3. Tercera Imagen. Insomnia: Eternal Paradox.

Composición formada por dos imágenes; la imagen que sirve de base representa un niño sonriente que sujeta un cuadro, indexando la segunda imagen en dicho cuadro. La segunda imagen está ligeramente desenfocada y deformada, mostrando el niño un rostro serio. En la primera imagen el niño sonríe, en la segunda está apagado por el insomnio. Esto viene a representar las dos caras de una misma moneda; el protagonista tiene que vivir el día a día con la carga del sueño, al principio lo ve una mala racha y debe verlo como algo normal e intenta sonreír a pesar de todo, pero el sueño acumulado tras mucho tiempo hace estragos en la personalidad y en la felicidad del protagonista. El protagonista debe sonreír a pesar de estar cansado. La eterna paradoja se produce al estar siempre cansado y al no poder dormir bien nunca.

3.4. Cuarta Imagen. Insomnia: Acceptance.

Esta imagen representa la aceptación del personaje por medio de objetos. Con el paso del tiempo, y, afectado por la desesperación, decide buscar ayuda. Es ahí cuando el médico le receta medicación específica para el tratamiento del insomnio. Por ello, sobre la mesa aparece un set de pastillas. La imagen está en blanco y negro, siendo la composición de objetos un homenaje al estilo de William Klein, jugando con el personaje en un segundo plano desenfocado.

3.5. Quinta Imagen. Insomnia: Disordered Steps.

Composición doble que sitúa dos imágenes correlativas a modo de secuencia. En ella, el protagonista, ante la desesperación de ver como las pastillas no cambian su situación, decide duplicar la cantidad. En la primera imagen se le ve sentado viendo pasar el tiempo, mientras que en la segunda comienza a sufrir alucinaciones, iluminándose la habitación y distorsionándose la realidad. Las pastillas le han dejado en un estado de trasposición de realidad, el estado catastrófico de una droga que adormece el cerebro y funde la realidad en ficción. La primera imagen tiene un leve color rojizo, estando el personaje sumido en la oscuridad. La segunda imagen está quemada, con una tonalidad roja y amarillenta en exceso para representar el cambio.

3.6. Sexta Imagen. Insomnia: Walking Into A New Reality.

Imagen de composición doble por medio de la superposición de dos imágenes. En la imagen base se ve la figura del niño mirando el espejo, desorientado, mientras que la segunda imagen indica el movimiento de apoyar la mano sobre el cristal. La imagen deforma la realidad a través de un leve desenfoque y pintura roja sobre el cristal (como si fuera sangre). La composición está levemente teñida de rojo mientras las velas iluminan con tono amarillento. El personaje sufre alucinaciones y no distingue realidad alguna, y, confuso, toca el espejo para ver si las manchas de sangre en él son reales o imaginarias.

3.7. Séptima Imagen. Insomnia: Lost In Your Own Subconscious.

Única imagen teñida de un fuerte tinte rojo, imagen bañada en oscuridad. En ella, el protagonista está sentado sobre un lateral del baño, con las manos sobre la cabeza, que mirando hacia el suelo. Esta imagen representa la consecuencia del insomnio, como una consecuencia imbatible, imposible de vencer, como algo intrínseco que queda unido al protagonista y formará parte de él para siempre.

3.8. Octava Imagen. Insomnia: Nocturne.

La última es la composición de dos imágenes, pero no superpuesta ni colocadas correlativamente como las anteriores, sino indexadas de manera intermedia. Dos personas aparecen en ella; un niño y un adulto. La cara del niño es seria y contiene sangre en la cara, mientras que la del adulto sonríe. Con el paso del tiempo el niño ha crecido y ha aprendido a convivir con sus miedos nocturnos y ha hecho del insomnio una ventaja en su vida, en vez de preocuparse por adaptar su ritmo de vida a la normalidad del resto. El adulto es el niño de mayor, es decir, mi hermano pequeño me representa cuando era niño. Los miedos que oprimieron al personaje de pequeño le han hecho madurar y lo han convertido en un adulto con conciencia nocturna.


4. Proceso de trabajo

La labor más compleja ha sido la representación de cada escena, teniendo que estar pendiente del parámetro más importante; la luz. Ello ha supuesto el mayor problema, el control lumínico para representar escenas oscuras ha sido un verdadero obstáculo, sobre todo al carecer de focos especiales para la ocasión. He tenido que usar flexos de escritorio para cada escena, regulando las distancias para que la imagen no se quemara o la carencia de luz no afectará al resultado por medio de la odiada granulación.
Pero la tarea que me ha llevado más tiempo ha sido la edición, sobre todo porque las imágenes necesitaban ser editadas en cuanto a que debían ser el resultado de una consecución o composición entre varios elementos.

5. Conclusión

Haciendo un balance general del proceso, desde la consolidación de la idea, la planificación de las imágenes y la composición, he de decir que lo veo un tanto pobre. Cuando escenificaba en mi mente cada imagen todo quedaba perfectamente compuesto; la iluminación rojiza se equilibraba a la perfección con una leve iluminación fría, las sombras eran fácilmente esparcidas por el contorno de los personajes, hasta la nitidez y las posiciones para componer en una misma imagen tras realizar varias tomas quedaban perfectas. El resultado se acerca a lo estimado, es por ello que el resultado me ha dejado un leve sabor amargo. De los fallos se aprende, el próximo proyecto que tenga facciones similares en la estructura y la temática deberé tener más cuidado con la iluminación y no utilizar papel transparente rojizo sobre la luz para esparcir todo de rojo (es más conveniente meter el color rojo en la edición), pues ello volvería afectar en el resultado de manera negativa.


6. Bibliografía