sábado, 28 de febrero de 2015

Creación

Flotábamos en un mar de estrellas, las miradas incandescentes de las estrellas fueron nuestras primeras imágenes. Veía dos esferas de luminosidad intermitente, una más grande de color azul, otra de tamaño más reducido, de color roja. De repente empecé a sentir un calor asfixiante, y la fina burbuja transparente de consistencia cristalina que me encerraba se fragmentó, y, con ella, se fragmentaron mis esferas hermanas.

Así conocí a mis hermanos, Terra y Aqua. Al principio todo era divertido, las galaxias nos obedecían como dioses, podíamos crear inteligencia, realidad y patrones allá donde queríamos. Terra jugaba a crear suelo fértil allá donde se proponía, levantaba árboles de altura considerable, generando naturaleza incluso en las entrañas de cada planeta, planetas que él creaba de la nada. Las montañas eran simples camas donde apoyarse para él. Aqua rellenaba cada hueco creado por su hermano, las cascadas podían partir de los lugares más recónditos de la maleza, los ríos cruzaban cada “cama” creada por Terra. Los lagos eran el lugar favorito de Aqua, en ellos se sentía siempre consolada.

Yo no tenía  tanto poder en mis manos, por lo menos a tan corto plazo. Donde ellos ponían el brazo generaban esencia, donde yo ponía el dedo generaba inteligencia. Yo era capaz de crear las condiciones físicas y químicas necesarias para que cada planeta pudiera crear vida inteligente. Generaba las moléculas, las partículas y cada elemento que constituían los seres que yo consideraba crear. Ellos creaban, yo poblaba, por así decirlo. También me encargaba de “generar el juego” necesario para revelar invenciones que yo mismo descubría, puesto que, aunque mi inteligencia era considerable, debía evolucionar cuanto pudiese.

Al principio, como ya decía, todo era idílico, la síntesis perfecta creaba entornos perfectos. Pero un día, cansados de abastecer tantos planetas con vida, rompimos en pedazos toda vida existente, queríamos algo más. Fue bastante cruel, aniquilar lo que consideraba mis creaciones, lo que consideraba mis hijos, me llevó más de un tormento nocturno.
Como decía, queríamos algo más, una creación superior y necesariamente “perfecta” en su plenitud. Nos propusimos trabajar en un planeta revolucionario respecto a nuestros anteriores proyectos, un planeta cuyas condiciones no tuvieran que subsistir necesariamente de nuestra existencia y nos permitiera observar como meros espectadores, “espectadores creadores” que contemplan su mejor obra.

La localización fue encontrada gracias la resolución de la lógica, aunque no conocíamos la infinita cantidad de galaxias y cúmulos estelares existentes, conocíamos un lugar idóneo para colocar nuestra perfecta creación. El lugar estaba resguardado por una inmersa estrella, con la cual siempre nos gustó jugar. De hecho, ese lugar ya fue escogido una vez en nuestro constante juego, donde yo trabajé mi lado más imaginativo de creación con la elaboración de seres aterradores y de dimensiones desmesuradas.

Una vez creado el planeta, nos golpeó la incertidumbre respecto al nombre que debía heredar dicha creación.  Los nombres resultaban ridículos, no había ninguno que consideráramos perfecto. Terra se empeñó en nombrar al planeta; “Tierra”, variando su nombre con el añadido de una “i”. Esa idea me parecía notablemente egocéntrica. Terra siempre fue arrogante, siempre se consideró superior. Aunque yo me considere infinitamente más inteligente, jamás pondría “Machina” a un planeta haciendo referencia a mi nombre. Tras el cansancio de tener que soportar la arrogancia de Terra, finalmente, accedimos a nombrar a nuestra creación como planeta “Tierra”. Lamentable.

Cuando pusimos el nombre prometimos algo primordial “Nadie bajaría jamás, nadie haría acto de presencia en la creación. Hacer acto de presencia ante los seres vivos que habitaran la Tierra llevaría a la posterior destrucción irremediable del planeta por parte de los creadores”. Así juramos entre nosotros, hermanos, que jamás bajaríamos a la tierra bajo ninguna justificación.

Al principio todo era divertido, veíamos al los seres creados por mí evolucionar, aunque lentamente. Lentamente evolucionaba todo por sí mismo. Observar sin actuar se convirtió en un entretenimiento aburrido. Era curioso porque cada evolución procedente del ser original generaba unas creencias y unas dinámicas de vida totalmente opuestas. Unos creían en dioses para cada valor, otros en un único dios todopoderoso que velaba por sus vidas al igual que nosotros observábamos en la distancia. Al principio era entretenido imponer mis invenciones en el planeta, cuando hice caer un rayo sobre aquella madera para hacerla arder fue gracioso, pero posteriormente todo iba adquiriendo más complejidad, así que dejé las invenciones para la imaginación de aquellos seres. La verdad, hice bien, el ser humano era la raza más peculiar que jamás pude haber creado,  evolucionaba por sí misma, y de hecho, creó inventos que no habría tenido en mente nunca.

Todo juego acaba aburriendo, es un hecho que ya habíamos vivido durante años, pero nunca pensé que Terra quisiera traicionar lo que un día juramos. Ya me había dejado caer que la creación necesitaba un nuevo impulso, una “nueva chispa de diversión”. Solamente me lo dejaba entrever a mí.  Aqua siempre andaba en su mundo sensible, le encantaba observar los enlaces emocionales que sentía  el ser humano.

Siempre estuve un poco apartada de mis hermanos, aunque Machina siempre fue algo más sensible, nunca dejó de ser un hombre arrastrado por la arrogancia de Terra, y es que el hecho de ser hermanos ha nublado en él toda realidad negativa que pueda emanar de nuestro ser. Sé que Machina nunca podría hacer acto del juramento que un día nos prometimos, y eso, desgraciadamente, también lo sabe Terra.  Si un día Terra cometiera una traición, Machina no haría nada por evitarlo o castigarlo. Hace tiempo que me dejo caer en el espacio dejándome llevar para no pensar, pero resulta imposible. No puedo evitar sentir que algo va a cambiar todo lo que hemos sido, no sé que se traerá entre manos Terra, pero me temo lo peor. Parece mentira que sea mi hermano, nunca pensé que pudiera pensar así de él.

La galaxia se me queda corta ¿De qué sirve crear sin intervenir? ¿Acaso es divertido estar sentado durante años mirando con los brazos cruzados? Mis hermanos son unos hipócritas, ellos saben perfectamente que están deseando reorientar nuestra creación. Un minuto más mirando este aburrido planeta y me fundo con el sol. Romper el juramento quizás cambie las cosas entre nosotros, pero es la chispa de diversión que tanto llevo esperando. Si de verdad Machina no quiere que baje a la tierra es porque le jode la idea de que transforme su creación, estoy seguro de ello. Y la llorona de Aqua no se entera de nada, siempre está flotando a la deriva en el mar galáctico. Cuando sea absorbida por un agujero negro quizás despierte de su mundo de llantos. Bajaré a la Tierra y sembraré chispas de diversión, no me importan las sentencias.

Definitivamente, él bajó a la Tierra, y  lo hizo con aspecto humano. No recuerdo con que nombre se hizo llamar, pero desde el cielo veía como no perdía el tiempo. Podría haber intervenido o haber avisado a Aqua, pero quise dejarle un margen de tiempo para ver si se arrepentía. Pero me equivoqué, al cabo del tiempo, se convirtió en toda una deidad en la Tierra. Miles de personas seguían sus pasos, unos adoctrinaban sus enseñanzas mientras otros levantaban edificios en su nombre. Se produjo lo que siempre tratamos  de evitar, la creación de un verdadero dios. Una gran mayoría hacia caso a sus órdenes morales, pero existía una minoría que afilaba sus cuchillos en silencio con pretensión de derrocar su poder. Hundido por el pensamiento de que mi hermano fuera sepultado en su propia tumba, confesé todo a Aqua.

No había visto nunca a mi hermana actuar así, de todas las posibilidades que esperaba como reacción, nunca habría barajado lo que ella trataba de decir. Juramos destruir el planeta si era corrompido por la actuación de alguno de nosotros, pero ella decía que no era justa esa decisión. Durante miles de años se habían forjado familias, enlaces emocionales, seres queridos que habían superado los más aterradores obstáculos. Seres que habían llegado a amar y cuya bondad no tenía límites.

“Si él ha decidido bajar a la Tierra como un dios, debe actuar como un dios”. En su momento no entendí muy bien que quería decir, pero acabé por descifrar el cruento mensaje. Si de verdad había bajado para ejercer de dios, debía acatar la acción de dios, y todo dios debe anteponer su vida como condición de perfección moral.

Fue injusto modificar el castigo. Terra sabía que éramos hermanos, esa condición tan solo limitaría el castigo a lo acordado; “destruir la tierra”. Pero él no sabría jamás que había cavado su propia tumba y moriría para salvar a la tierra de su propia destrucción.

Con el paso de los años, la minoría que afilaba sus cuchillos se agrupó en mayoría, y Terra comenzó a sentir el miedo en todas sus facetas. Acorralado en un mar de pánico, nos llamó a gritos para que le ayudáramos. Aqua fue recta en todo momento, yo no fui capaz de soportar tan pesada carga. Aunque mi hermana me prohibió contestar sus suplicas, yo le contesté sin dudarlo. No podía dejar de lado sus llantos, debía despedirme de él…

Me habéis abandonado hermanos. Me habéis dejado cavar mi propia tumba. Siempre nos separó nuestra condición personal. Aunque no nos entendimos en todo momento, siempre fuimos felices en conjunto y siempre tuvimos recuerdos felices en mente. Aún recuerdo la primera vez que jugábamos a construir nuestros escenarios; aquella vez que hice mal mi primera montaña y fui a apoyarme, desplomándose entera, aquella vez que Machina creó seres ciegos que andaban y chocaban con todo, cuando Aqua hizo su primer charco y estuvo llorando durante días…
¿Esto es lo que significa ser Dios verdad? ¿Eso es lo que queréis hacerme ver? Toda acción debe tener una repercusión, si yo he creado el problema existiendo aquí, debo solucionarlo dejando de existir aquí. Prefiero irme por mí mismo antes de sentir el dolor por parte ajena. Con este cuchillo me despido, hermanos…








































“¿De verdad creías que íbamos a dejarte a la deriva, hermano?”. Las palabras de Aqua resuenan a diario en mi cabeza desde que Terra volvió con nosotros. Resulta que Aqua no tenía pensado en ningún momento dejar a su hermano de lado, solo quería que aprendiera la lección. Terra sonrío como no había sonreído nunca cuando volvió a sentir la presión del espacio y la mirada incesante de las estrellas. 

No puedo creer que Aqua me haya engañado, a mí, Machina, el ser más inteligente de todo el universo. Definitivamente, la Tierra no volverá a toparse con ningún nuevo dios.

“¿No querías chispas de diversión Terra?”  (…)

domingo, 22 de febrero de 2015

Equilibrio Emocional

Las piezas nacen y crecen al tacto de mis ideas, el roce es tan sensual como una insignificante luz roja en un umbral de oscuridad, si parpadeo desaparece, por ello es conveniente que la atrape al instante. Trasmutar en palabras lo imposiblemente descriptible es realmente una blasfemia propia del ignorante, tuve suerte de vivir la experiencia.

Coger el lazo y atar suavemente con un nudo aquel mal que merodea mi conciencia, ardua tarea que es convertida en un juego de niños cuando las manos se deslizan, porque las manos crecen como si de memoria fueran portadoras. La mayor experiencia sensorial que el cuerpo humano ha podido crear con sus manos, la mayor descripción de emoción alguna existente.

Convergen impactos, secuencias invisibles que componen una emocional película, se apagarán las luces si no ruedo el pensamiento a tiempo. La virtud del momento se halla en su imprevisible patada, dolerá si pilla en una ocasión adversa a la intención que genera, pero es tan bella la sensación que surge de la nada, que el corazón se acelera intentando marcar el compás como si de teoría musical comprendiera. Miles de señales que apuntan en direcciones distintas en una misma ciudad, miles de emociones que golpean a través de códigos.

A veces, llorar es necesario. En otras ocasiones, simplemente me despierta en medio de la noche queriendo salir a pasear un rato. Y eso es lo bello del instante, que nunca sé cuando llamará para despertarme. Ciertamente, a nadie le gusta que le despierten a media noche, pero ella no atiende a razones, ni siquiera me deja dormir una vez que me ha alcanzado, aunque solo alcance una mínima parte de mi conciencia.

No sé decirle que no, ella permite creerme un dios de manera efímera, y esa sensación que siempre se desvanece es un ciclo vicioso que compensa cualquier hora o día invertido. Porque al igual que viene se va; esa sensación es poco duradera y no atiende a esperar, porque dejar que me espere sin atraparla es perderla.

Ella no sabe nada de la vida, apostaría a que ni si quiera sabe nada de mí, pero cada vez que aparece me cambia. Aunque se marche, permanece de forma indefinida, y para no saber nada de la vida, me ha sabido mostrar quién soy de verdad.

En cambio, es un arma de doble filo, siempre viste de empatía. Para ella no existen dos caras en una misma moneda. Si estás herido no te cura, incluso puede agrandar la brecha, pero aunque suene inverosímil, nunca lo hace con mala intención. Conforme maduro, ella madura. Su presencia sirve para recordar imágenes que un día cayeron olvidadas en mi memoria. La mecanización de sus ideas me hace crecer como persona, siempre me enseña a recordar las emociones y afrontarlas, aunque engloben las que un día fueron despedidas y llantos.

Elipsis temporal de emociones, acompañante fiel durante mis largas noches de inquietud. Porque ahí está la magia; el poder de mostrar sin hacer uso del sentido humano que cualquier arte necesita, la magia de hacer que la complejidad técnica suene a simple armonía... Un equilibrio rompiéndose en pedazos mientras la música juega su papel de estructura.


jueves, 19 de febrero de 2015

Estado del no retorno

No hay peor sensación que girar en torno a un agujero negro, sabiendo que el punto de no retorno deja caer su guillotina sobre tu cabeza. Muerta la impresión, nula la idea. Un día partiste de lo simple alzando tus hazañas como algo productivo, al anochecer rompiste en pedazos cada sílaba y partitura creada, porque la perfección siempre te atormenta. Y la perfección no te dejará vivir, porque es inalcanzable, pero tú no piensas así, y el concepto realmente te ofende.

Ese pequeño momento entre la grandeza y la ruptura, un fino equilibrio entre el poder y la decadencia. Y sabes perfectamente a que me refiero, porque la inseguridad y el fracaso siempre han sido tus mayores enemigos. Durante un año jugarás a sostener una piedra con tu mano, el siguiente a sostener un menhir con tu espalda, y finalmente acabarás por sostener un templo con la lengua. Recordarás el final pero no el principio.

Imagínate caminar por un cubículo cubierto de espejos, vertical y horizontalmente, reflejos de un reflejo que un día fueron una imagen original. Una composición compleja fruto de la suma finita de tu conciencia, una conciencia que no descansa, que necesita dar de sí una imagen infinita. Y eso es, la perfección es incomprendida por su complexión, finitamente incomprendida, infinitamente entendida.

Cuando más absorbes más te exiges, porque no te duele el hecho que da sustento al fallo, sino haber fallado, porque sabes que nunca fuiste nadie y eso te atormentará siempre. Y dolerá partir de lo simple para alcanzar lo complejo, porque la esencia de la ignorancia y lo primario quedará perdida en el tiempo, y el tiempo hará de ti una persona del no retorno; cuanto más aprendas, más complejo serás, y no podrás volver a sentir ni crear lo que un día pudiste. Ahora, lo que un día amaste por ser tuyo será marginado en tu mente por haber subido escalones en el conocimiento, porque no hay peor sensación que girar en torno a un agujero negro, sabiendo que el punto de no retorno deja caer su guillotina sobre tu cabeza.

domingo, 15 de febrero de 2015

Insomnia



Canción utilizada, "Eternal Paradox", compuesta por mí.
*Falta una "s" en "Restlesness" de la primera imagen.

1. Introducción

Siempre he sido partícipe de la base clásica del arte en todas sus vertientes, la magia del primer contacto ante la inexistencia de estilos, conceptos, perfiles y, por ende, la magia de la composición intuitiva y fuente de la nada ante la inexistencia de pautas consolidadas. Por ello me decanté por la elección de “La gran tradición del foto-reportaje”, en tanto que ese hedor clásico y cubierto por la prueba de autores que se lanzaban a la aventura me hace identificar más nostalgia en sus obras. A pesar de que podemos partir de un elemento que a priori destaca por su sencillez, es decir; cuando hablamos de coger nuestra cámara y lanzarnos a fotografiar elementos cotidianos como paisajes, interiores o figuras arquitectónicas, pensamos que es tarea sencilla dada su composición ya preestablecida. Pero ello choca con la realidad en tanto que, precisamente por esta condición, el fotógrafo debe adecuar más matices a su obra para hacer chocar lo que se ve con lo que de verdad se puede llegar a ver, ello depende de la maestría del autor. Estuve buscando varios autores con la esperanza de que alguno se asemejara a alguna de mis ideas, no obstante, conceptualmente no encontré a ninguno (en cuanto al bloque se refiere), pero bien si pude encontrar a autores que me parecieron interesantes por su acervo fotográfico y por su estilo definido.

William Klein, me atrajo esencialmente por su composición cinematográfica a la hora de afrontar sus proyectos fotográficos. Que quiere decir esto; la maestría del autor radica en una percepción psicológica capaz de atribuir a la composición fotográfica una fina capa de esencia cinematográfica, de tal manera que una imagen tenga el poder de asimilar la información  de una instantánea tomada de un film, teniendo el poder de narrar historias a través de composiciones denominadas por ello como “fotográficas”. A mi parecer esto es más complejo de lo que pude prever, pues crear una composición cinematográfica significa adecuar muchos de los elementos que un proyecto cinematográfico puede conllevar a un instante. Ello significa que tenía que tener un mayor control, por ejemplo, de la iluminación al tratarse de un proyecto de interior.

 Mi proyecto, como posteriormente desarrollaré en su total complexión, trata un tema recóndito en la mente humana y que nos afecta a todos en una pequeña dosis. El objeto del foto reportaje no ha sido ningún exterior ni elemento arquitectónico como personaje principal ni fuente de transmisión informacional. El objeto del proyecto ha sido mi hermano, que ha debido adoptar distintas poses para distinguir distintas fases que van unidas por un hilo conductor argumental; el proyecto fotográfico cuenta una historia. El conjunto fotográfico no está hilado por las herramientas técnicas que lo componen, ni tampoco por un apartado visual ni ejes de composición, está hilado porque, en conjunto, narra una historia, y, con ello, me acerco al tratamiento de la composición fotográfica desde la perspectiva fílmica. A su vez, los planos acuden antes a las necesidades de una composición cinematográfica que a las necesidades de una composición fotográfica. 

El proyecto fotográfico no tiene un elemento fijo del que tomamos fotografías, sino que tiene un verdadero protagonista que nos intenta transmitir sus inquietudes y su meta dramática, así como una fuerza antagonista, de manera que está conformado por tres bloques,  tal y como define el paradigma de Syd Field; introducción del personaje en el ambiente, así como su meta dramática, una fase de desarrollo o nudo, destacada por una crisis, y, finalmente, el desenlace y el correspondiente clímax.

2. Hipótesis

Quiero mostrar la fase del sueño en sus distintas etapas (más bien del no-sueño), concretamente, del impacto causado por el insomnio durante su extensión y la dualidad antagónica del sueño profundo y del cansancio en una sola imagen compuesta, representando la angustia;  haciendo un paralelismo de la pesadilla que encarna una noche inquieta y que evoluciona a una vivencia real del día a día. El sueño delimita nuestra realidad cognitiva y nos limita en el día a día, el sueño controla nuestras emociones hasta puntos inquietantes y he de ahondar en el problema que puede suponer no controlar la fase onírica y llevar una vida insana de sueño.
La historia consistirá en describir una fase del sueño normal y la prolongación del insomnio con todas sus consecuencias (enormemente depravadas y degradadas como si de una pesadilla se tratase). Es decir, transformar la realidad en una pesadilla, con sus dos caras; la del sueño y la del insomnio (pesadillas reales e indistinguibles). He decidido tratar este tema porque siempre me ha interesado por mi aproximación al objeto de estudio. Son muchos años cargando con un fuerte insomnio prolongado, a veces constante, a veces inestable. Pienso que es un tema que, a pesar de lo insignificante que puede parecer, afecta enormemente en el ritmo de la vida y en la dinámica de muchas personas. No es un problema aislado, sino que sé que hay un gran porcentaje de personas afectadas por dicho problema.
La exageración es un recurso increíblemente útil para dejar huella en el espectador, contar una historia llevada al exceso brinda la posibilidad de contar consecuencias de hechos reales que podrían ocurrir sin estar realmente mintiendo. La historia del proyecto fotográfico es real, en tanto que es una experiencia personal. Relata el impacto del insomnio ante la desesperación de haber sido tratado por especialistas y ver como la medicación no mejora la situación, pero si consigue empeorarla, llevando la experiencia a un grado extremo de desesperación.
En relación al apartado artístico y conceptual (independientemente de la composición cinematográfica), si tuviera que definir el impacto visual y el perfil de tratamiento, encasillaría el reportaje en un tono oscuro y gore, surrealista en gran parte. Jugar con el desenfoque, con la oscuridad, tonalidades lumínicas rojizas, con el quemado de blancos e imágenes intensamente retocadas, ha hecho del resultado un tanto oscuro, en una línea que conceptualmente no es de agrado para todos, pero en ningún momento se trata de un resultado desmedido ni atípicamente horrendo a la vista.


3. Desarrollo del tema

Como ya comentamos anteriormente, escogí la figura de William Klein y su labor fotográfica desde la perspectiva cinematográfica. En primer lugar, cabe encuadrar la descripción conjunta en cuanto a paralelismo se refiere sobre el trabajo de William Klein, para posteriormente desgajar el contenido individual de cada imagen, su repercusión, técnica y rasgos característicos. En su mayoría, el contenido de W.K destaca por la selección de un protagonista o varios protagonistas que recrean una escena, es decir, entablan una acción a través de objetos, conexión de miradas o movimientos perfectamente congelados que permiten identificar que algo ocurre dentro de la imagen. No se trata de meros modelos que posan buscando su mejor perfil ni exaltando un conjunto estilizado de ropa en combinación con el entorno. El paralelismo de mi obra, partiendo de esta base, gana sincronía con W.K, puesto que los elementos que he decidido combinar en cada imagen no están puestos de manera estética, sino que tienen una finalidad narrativa.
Aunque he seguido el modelo de W.K, hay un elemento de la imagen que no he imitado y que se opone totalmente a todas sus obras; el colorido. La inmensa mayoría de sus obras eran reveladas en blanco y negro. Mi conjunto fotográfico resalta por su tonalidad rojiza, la oscuridad, y, sobre todo, la representación de una escena de interior. Ello se opone a otro rasgo de W.K, y es que, en su mayoría, sus reportajes eran realizados en exteriores. Claramente, aunque imite rasgos e ideas del autor, había que conferir matices personales y marcar un estilo que difiera del original. A pesar esto, he decido imitar el rasgo de la utilización del blanco y negro en una de mis fotos, destacando los objetos que acompañan al personaje tal y como hacía William Klein. Para dar mayor sensación de tratamiento cinematográfico, he añadido bordes negros en la parte superior e inferior, otorgando a algunas imágenes un aspecto típicamente panorámico (en el ámbito cinematográfico). Por último, cabe destacar que le he atribuido gran importancia al montaje y edición del proyecto, teniendo cada imagen algún retoque más que destacable, así como al juego con el desenfoque, que confiere una fina capa de surrealismo y una perspectiva onírica, de inestabilidad. Comienzo a desgranar cada imagen;

3.1. Primera Imagen. Insomnia: Resstlesness.

Esta imagen es el resultado de un triple montaje; tres imágenes tomadas en la misma posición, ángulo y encuadre, pero variando al protagonista. La composición trata de fundir ambas imágenes sobre la original, en la que el niño aparece acurrucado de forma apacible. De esta manera, las otras dos imágenes muestran el movimiento del personaje durante la noche, que se mueve de manera inquieta intentando conciliar el sueño. Un ligero desenfoque sobre la imagen marca una cierta inestabilidad, desequilibrio, intranquilidad.

3.2. Segunda Imagen. Insomnia: Desperation.

En esta imagen juego con una secuencia, de manera que combino dos planos exactamente iguales (misma posición, encuadre y ángulo de imagen) pero puestos de manera correlativa, a modo de un rollo de película. En ella se ve un niño tumbado sobre una mesa, inmerso en la oscuridad. Sobre la mesa encontramos un reloj de arena, que en la primera imagen está lleno, mientras que en la segunda está vacío. Claramente, esto representa el paso del tiempo y la desesperación de ver como éste pasa y el sueño pesa sin descanso. También encontramos dos figuras de madera, que en la primera miran al protagonista y en la segunda miran hacia la cámara. Esto representa el miedo, como el cansancio deteriora la realidad y nos hace ver movimiento y cambio donde, verdaderamente, hay estatismo. Otro elemento surrealista a través de la deformación de la realidad con el paso del tiempo.

3.3. Tercera Imagen. Insomnia: Eternal Paradox.

Composición formada por dos imágenes; la imagen que sirve de base representa un niño sonriente que sujeta un cuadro, indexando la segunda imagen en dicho cuadro. La segunda imagen está ligeramente desenfocada y deformada, mostrando el niño un rostro serio. En la primera imagen el niño sonríe, en la segunda está apagado por el insomnio. Esto viene a representar las dos caras de una misma moneda; el protagonista tiene que vivir el día a día con la carga del sueño, al principio lo ve una mala racha y debe verlo como algo normal e intenta sonreír a pesar de todo, pero el sueño acumulado tras mucho tiempo hace estragos en la personalidad y en la felicidad del protagonista. El protagonista debe sonreír a pesar de estar cansado. La eterna paradoja se produce al estar siempre cansado y al no poder dormir bien nunca.

3.4. Cuarta Imagen. Insomnia: Acceptance.

Esta imagen representa la aceptación del personaje por medio de objetos. Con el paso del tiempo, y, afectado por la desesperación, decide buscar ayuda. Es ahí cuando el médico le receta medicación específica para el tratamiento del insomnio. Por ello, sobre la mesa aparece un set de pastillas. La imagen está en blanco y negro, siendo la composición de objetos un homenaje al estilo de William Klein, jugando con el personaje en un segundo plano desenfocado.

3.5. Quinta Imagen. Insomnia: Disordered Steps.

Composición doble que sitúa dos imágenes correlativas a modo de secuencia. En ella, el protagonista, ante la desesperación de ver como las pastillas no cambian su situación, decide duplicar la cantidad. En la primera imagen se le ve sentado viendo pasar el tiempo, mientras que en la segunda comienza a sufrir alucinaciones, iluminándose la habitación y distorsionándose la realidad. Las pastillas le han dejado en un estado de trasposición de realidad, el estado catastrófico de una droga que adormece el cerebro y funde la realidad en ficción. La primera imagen tiene un leve color rojizo, estando el personaje sumido en la oscuridad. La segunda imagen está quemada, con una tonalidad roja y amarillenta en exceso para representar el cambio.

3.6. Sexta Imagen. Insomnia: Walking Into A New Reality.

Imagen de composición doble por medio de la superposición de dos imágenes. En la imagen base se ve la figura del niño mirando el espejo, desorientado, mientras que la segunda imagen indica el movimiento de apoyar la mano sobre el cristal. La imagen deforma la realidad a través de un leve desenfoque y pintura roja sobre el cristal (como si fuera sangre). La composición está levemente teñida de rojo mientras las velas iluminan con tono amarillento. El personaje sufre alucinaciones y no distingue realidad alguna, y, confuso, toca el espejo para ver si las manchas de sangre en él son reales o imaginarias.

3.7. Séptima Imagen. Insomnia: Lost In Your Own Subconscious.

Única imagen teñida de un fuerte tinte rojo, imagen bañada en oscuridad. En ella, el protagonista está sentado sobre un lateral del baño, con las manos sobre la cabeza, que mirando hacia el suelo. Esta imagen representa la consecuencia del insomnio, como una consecuencia imbatible, imposible de vencer, como algo intrínseco que queda unido al protagonista y formará parte de él para siempre.

3.8. Octava Imagen. Insomnia: Nocturne.

La última es la composición de dos imágenes, pero no superpuesta ni colocadas correlativamente como las anteriores, sino indexadas de manera intermedia. Dos personas aparecen en ella; un niño y un adulto. La cara del niño es seria y contiene sangre en la cara, mientras que la del adulto sonríe. Con el paso del tiempo el niño ha crecido y ha aprendido a convivir con sus miedos nocturnos y ha hecho del insomnio una ventaja en su vida, en vez de preocuparse por adaptar su ritmo de vida a la normalidad del resto. El adulto es el niño de mayor, es decir, mi hermano pequeño me representa cuando era niño. Los miedos que oprimieron al personaje de pequeño le han hecho madurar y lo han convertido en un adulto con conciencia nocturna.


4. Proceso de trabajo

La labor más compleja ha sido la representación de cada escena, teniendo que estar pendiente del parámetro más importante; la luz. Ello ha supuesto el mayor problema, el control lumínico para representar escenas oscuras ha sido un verdadero obstáculo, sobre todo al carecer de focos especiales para la ocasión. He tenido que usar flexos de escritorio para cada escena, regulando las distancias para que la imagen no se quemara o la carencia de luz no afectará al resultado por medio de la odiada granulación.
Pero la tarea que me ha llevado más tiempo ha sido la edición, sobre todo porque las imágenes necesitaban ser editadas en cuanto a que debían ser el resultado de una consecución o composición entre varios elementos.

5. Conclusión

Haciendo un balance general del proceso, desde la consolidación de la idea, la planificación de las imágenes y la composición, he de decir que lo veo un tanto pobre. Cuando escenificaba en mi mente cada imagen todo quedaba perfectamente compuesto; la iluminación rojiza se equilibraba a la perfección con una leve iluminación fría, las sombras eran fácilmente esparcidas por el contorno de los personajes, hasta la nitidez y las posiciones para componer en una misma imagen tras realizar varias tomas quedaban perfectas. El resultado se acerca a lo estimado, es por ello que el resultado me ha dejado un leve sabor amargo. De los fallos se aprende, el próximo proyecto que tenga facciones similares en la estructura y la temática deberé tener más cuidado con la iluminación y no utilizar papel transparente rojizo sobre la luz para esparcir todo de rojo (es más conveniente meter el color rojo en la edición), pues ello volvería afectar en el resultado de manera negativa.


6. Bibliografía

jueves, 12 de febrero de 2015

Tempo (<)

“Cada segundo que daba por perdido era una piedra más en su bolsillo. En un principio pensó no molestarle el peso, era insignificativo. En cambio, al cabo de los años, las piedras comenzaron a ejercer su peso. Tal era el punto, que la respiración se balanceaba en un quiero y no puedo. Atemorizado por el peso de los años, intentó encontrar solución. Probó a vaciar día a día sus bolsillos, las piedras rodaban y con ellas caían sus problemas. Pero el balance era negativo, cada hueco que dejaba era ocupado a mayor velocidad. Agobiado por un mar de peso, se estremeció arrepentido, y aguardando su final, empezó a añorar  el tiempo que siempre tuvo y nunca dio por perdido.”

martes, 10 de febrero de 2015

Aparición Edificada

Crece una edificación un tanto peculiar, rodeada de piedras en un islote cuyas raíces crujen las entrañas de la tierra. El epicentro se remueve día y noche, el pequeño puzle nunca encuentra resolución, los temblores crean grietas en la plataforma mientras lo sostenible se vuelve pesadilla. Dos pequeños faros mantienen el fuego en ella, la noche nunca es noche, el día nunca es día. Un pequeño engranaje, hace ya tiempo noqueado por la constante tormenta de arena del exterior, vibra cíclicamente intentando reengancharse al reloj que acompaña a la única habitación humana del lugar. 

El reloj, de inmenso tamaño, solamente fue creado para un viaje de ida, y el agua que tiempos atrás caía del área superior, en días de gloria, ahora yace en la base, esperando que la pequeña pieza voltee el soporte. Entre el arrecife selvático que devora la superficie y enterrado por rascacielos naturales que hacen imposible su búsqueda aérea, un cubículo es levantado por los seres que habitan la isla. Sin previo aviso y explicación alguna, aparece una estatua en aquel cuarto. La aparición desconcierta a los habitantes de la isla, que miden la distancia con aquella estancia, aunque reconocen en ella algo que les asombra por su atracción; su rostro y cuerpo denotan feminidad.

Cuatro paredes con un simple tejado fue en un principio la idea, pero pasado el tiempo adquirió la prioridad de una deidad para ellos. Toda deidad necesita tiempo, toda deidad necesita miedos. Seis columnas fueron construidas para sujetar el tejado que debía arropar la hermosa figura, pero cada día eran modificadas en número. La indecisión era constante, no había noción alguna para el equilibrio, no había coherencia a la hora de decidir la cantidad de columnas que debía agradar la presencia de la figura. Fueran dos columnas o cinco, la vista de ellos hacia la figura siempre denotaba inseguridad. 

Cuanto más saturaban sus mentes para posicionar el idilio perfecto para ella, más se alejaban de su figura. Anhelaban que todo fuera perfecto, pero ni si quiera conocían su origen ni razón de ser. El hecho de admirar algo que desconocían en su totalidad degeneraba en miedo, y el miedo degeneraba en distancia. La figura fue transformada en deidad, la deidad fue transformada en miedo, y, finalmente, mientras seguían idolátrandola ciegamente, el miedo degeneró en olvido.